Inicio › Arquitectura › Demolición controlada
La demolición controlada es el proceso planificado y ordenado de derribo de una construcción, ejecutado siguiendo una secuencia técnica qué garantiza la seguridad de los operarios y del entorno, permite la separación selectiva de residuos y evita daños a edificios colindantes. A diferencia de la demolición por colapso o voladura, la controlada procede elemento por elemento en orden inverso a la construcción, empezando por los acabados y terminando por la estructura.
Es tirar un edificio "con cabeza": desmontándolo pieza a pieza en orden, con seguridad y separando los materiales, en vez de derribarlo de golpe.
Se empieza retirando puertas, ventanas, instalaciones y tabiques; luego se demuelen los cerramientos; y por último la estructura, de arriba hacia abajo. Este orden permite recuperar materiales, reducir polvo y ruido, y proteger las construcciones vecinas, algo imprescindible en entornos urbanos densos.
Para construir un nuevo edificio de oficinas en el centro de Sevilla, fue necesario demoler una antigua nave entre medianeras. El estudio técnico redactó un proyecto de demolición controlada por su proximidad a viviendas habitadas a ambos lados.
La secuencia fue: desconexión de suministros, retirada de fibrocemento por empresa autorizada (RD 396/2006 sobre amianto), desmontaje de carpinterías e instalaciones, demolición de cubierta y cerramientos con miniexcavadora, y por último la estructura, apeando previamente las medianeras. Los residuos se separaron en hormigón, metales, madera y RCD mixto, gestionados en planta autorizada. El coste fue de 38 €/m² construido, incluyendo la gestión de residuos.
Toda demolición requiere proyecto técnico, licencia municipal y estudio de gestión de residuos. Antes de empezar se realiza el desamiantado si hay fibrocemento, se apean las medianeras y se acota el perímetro. La demolición avanza en orden inverso a la construcción.
Los residuos de construcción y demolición (RCD) se separan en fracciones para su valorización o reciclaje, y se documentan con los certificados de entrega en planta autorizada, obligatorios para la recepción de la obra.
No apear las medianeras: retirar un edificio entre otros dos sin apearlos puede provocar grietas o colapsos. Ignorar el amianto: el fibrocemento debe retirarlo empresa inscrita en el RERA. No gestionar los residuos: el vertido incontrolado es sancionable. Prescindir del estudio previo de la estructura: desconocer cómo trabaja el edificio conduce a colapsos imprevistos.
La demolición se rige por el CTE, la Ley 38/1999 de Ordenación de la Edificación y el RD 105/2008 sobre producción y gestión de residuos de construcción y demolición. El desamiantado se regula en el RD 396/2006. La seguridad en obra sigue el RD 1627/1997. Se requiere licencia municipal de demolición.
Sí, la demolición requiere licencia municipal, proyecto técnico redactado por competente y estudio de gestión de residuos. En edificios protegidos pueden exigirse autorizaciones patrimoniales adicionales.
Se separan en fracciones (hormigón, metales, madera, mixto) y se llevan a plantas de tratamiento autorizadas para su reciclaje o valorización, documentando la entrega con certificados obligatorios.
Al retirar un edificio entre medianeras, las paredes de los edificios vecinos quedan sin arriostramiento. El apeo evita qué se muevan, agrieten o colapsen durante y después de la demolición.
El fibrocemento y otros materiales con amianto solo pueden retirarlos empresas inscritas en el Registro de Empresas con Riesgo de Amianto (RERA), siguiendo un plan de trabajo aprobado por la autoridad laboral.
La controlada desmonta el edificio elemento a elemento con maquinaria y medios manuales; la voladura usa explosivos para provocar el colapso, reservándose a estructuras aisladas de gran altura sin edificios próximos.