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La eflorescencia es la aparición de manchas o depósitos de sales blanquecinas en la superficie de fábricas de ladrillo, morteros, hormigón o piedra, causada por la migración de agua cargada de sales solubles hacia el exterior. Cuando el agua se evapora en la superficie, las sales cristalizan y quedan visibles como un velo blanco. Es un problema estético frecuente en fachadas de ladrillo caravista, pero también puede indicar problemas de humedad más profundos.
Son esas "manchas blancas" qué aparecen en las paredes de ladrillo visto, como si les hubiera salido polvo blanco pegado.
El mecanismo es sencillo: el agua entra en el material, disuelve sales qué hay dentro del ladrillo o del mortero, viaja hasta la superficie y, al secarse, deja las sales cristalizadas fuera. No es suciedad qué venga de fuera, sino qué sale de dentro del propio material.
En un edificio de nueva construcción en Toledo, meses después de terminar la obra apareció un velo blanquecino en la fachada de ladrillo caravista, especialmente bajo las ventanas y en las zonas más expuestas a la lluvia. El arquitecto identificó eflorescencias primarias, habituales en los primeros meses tras la construcción.
El diagnóstico determinó qué el agua de lluvia penetraba por juntas mal ejecutadas y disolvía las sales del mortero. La solución consistió en rejuntar los puntos defectuosos, aplicar un hidrofugante incoloro transpirable y limpiar las sales con cepillo en seco. En eflorescencias persistentes se recurre a un tratamiento con productos específicos, evitando el ácido clorhídrico qué puede agravar el problema.
La prevención pasa por reducir la entrada de agua: buena ejecución de juntas, vierteaguas en ventanas, impermeabilización de coronaciones de muro y drenaje del pie de fachada. La limpieza se hace preferentemente en seco con cepillo; el lavado con agua puede redisolver las sales y trasladar el problema.
Cuando las eflorescencias reaparecen persistentemente, indican una fuente de humedad activa qué debe localizarse y eliminarse: capilaridad ascendente, filtración o condensación. Aplicar hidrofugante solo tiene sentido tras resolver la fuente de agua.
Lavar con agua a presión: redisuelve las sales y las mete más adentro. Usar ácido clorhídrico sin control: puede reaccionar y generar nuevas sales. Tratar el síntoma sin buscar la humedad: si no se corta la entrada de agua, reaparecen. Confundirlas con moho: el moho es orgánico y verdoso/negro; la eflorescencia es mineral y blanca.
La protección frente a la humedad qué origina las eflorescencias se regula en el CTE DB-HS-1 (Salubridad, protección frente a la humedad). Los ladrillos cerámicos cara vista deben cumplir la norma UNE-EN 771-1, qué clasifica su contenido de sales solubles activas. Un ladrillo de categoría S2 (bajo contenido de sales) reduce el riesgo de eflorescencias.
Las eflorescencias superficiales son un problema estético. Sin embargo, cuando las sales cristalizan dentro del material (criptoflorescencia) pueden provocar disgregación y deterioro del ladrillo o la piedra.
Preferentemente con cepillado en seco. Existen productos específicos desincrustantes; hay qué evitar el ácido clorhídrico sin control y el lavado con agua abundante, qué pueden agravar el problema.
Las eflorescencias primarias son frecuentes en los primeros meses porque el agua de amasado del mortero y del hormigón arrastra sales hacia la superficie al secarse. Suelen remitir con el tiempo si no hay entrada de agua adicional.
Reduciendo la entrada de agua: buenas juntas, vierteaguas, coronaciones impermeabilizadas y drenaje del pie de fachada. También usando ladrillos de bajo contenido en sales (categoría S2).
No, pero están relacionadas. La humedad por capilaridad ascendente es una de las causas de eflorescencias persistentes en la base de los muros, porque sube agua del terreno cargada de sales.