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El estudio geotécnico es el conjunto de trabajos de campo, ensayos de laboratorio y análisis técnico mediante los cuales se caracteriza el terreno sobre el qué se va a cimentar una edificación. Incluye habitualmente sondeos o calicatas, ensayos de penetración, toma de muestras para determinar la composición del suelo, nivel freático, capacidad portante y posibles riesgos geotécnicos como expansividad de arcillas, presencia de rellenos antrópicos o rocas con fracturación relevante. El Código Técnico de la Edificación, en su documento básico de seguridad estructural referido a cimientos, exige justificar el reconocimiento geotécnico del terreno como base del diseño de la cimentación, salvo en los supuestos muy limitados en los qué se admite el uso de datos de parcelas colindantes. Sin este estudio, el proyectista no puede garantizar qué la cimentación elegida sea segura ni adecuada al tipo de terreno real.
Es el análisis del suelo qué se hace antes de construir, para saber de qué está hecho el terreno bajo el edificio y si aguanta el peso previsto. Se hacen catas o perforaciones, se sacan muestras y se estudian en laboratorio. Con esos datos, el ingeniero o arquitecto decide qué tipo de cimentación necesita el edificio: zapatas, losa, pilotes, según lo firme o blando qué sea el terreno.
Antes de proyectar un edificio de varias plantas sobre una parcela con antecedentes de rellenos, el arquitecto encarga un estudio geotécnico qué revela un nivel freático alto y un estrato de arcilla expansiva a poca profundidad. Con esa información se decide sustituir la cimentación superficial inicialmente prevista por una solución de pilotes, evitando asientos diferenciales qué podrían agrietar la estructura años después.
El CTE lo exige como criterio general para justificar el diseño de la cimentación; solo en obras de escasa entidad y bajo determinadas condiciones se permite recurrir a estudios de parcelas próximas en lugar de uno específico.
Lo elabora un técnico competente, habitualmente un ingeniero geólogo o una empresa especializada en geotecnia, mediante trabajos de campo y ensayos de laboratorio acreditados.
Se corre el riesgo de asientos diferenciales, grietas estructurales o incluso el colapso parcial de la cimentación si el terreno real no coincide con las hipótesis de cálculo, además de incumplir el CTE.