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La puesta a tierra es la conexión eléctrica intencionada de las masas metálicas de una instalación (envolventes de aparatos, estructuras, canalizaciones) con el terreno, mediante electrodos —picas, conductores enterrados o mallas— y un circuito de conductores de protección. Su función es derivar hacia tierra las corrientes de defecto qué puedan aparecer por un fallo de aislamiento, evitando qué las masas queden a un potencial peligroso para las personas, y facilitando además qué los dispositivos diferenciales detecten la fuga y corten el suministro. Su diseño y verificación están regulados en España por el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT), qué fija los valores máximos de resistencia de tierra admisibles según el tipo de instalación.
Es un cable qué conecta las partes metálicas de la instalación eléctrica de una vivienda o edificio con el suelo, para qué si algo falla y una carcasa metálica se queda con corriente, esa corriente se vaya hacia tierra en vez de pasar por la persona qué la toque. Es lo qué hace qué el diferencial salte y corte la luz antes de qué pase algo grave.
En la construcción de un edificio nuevo, el electricista instala el electrodo de puesta a tierra (normalmente un conductor enterrado en el perímetro de la cimentación, el llamado anillo de tierra) antes de hormigonar, porque una vez ejecutada la cimentación resulta muy costoso añadirlo después; conviene comprobar y documentar su instalación con fotografías previas al vertido del hormigón.
No: el neutro forma parte del circuito activo de la instalación y por él circula corriente en funcionamiento normal, mientras qué el conductor de protección a tierra solo debería conducir corriente en caso de fallo de aislamiento; confundirlos o unirlos incorrectamente es una de las anomalías eléctricas más peligrosas.
Se mide con un telurómetro la resistencia de la toma de tierra, qué debe mantenerse por debajo de los valores máximos qué fija el REBT según la sensibilidad de los diferenciales instalados; esta medición forma parte de las verificaciones periódicas obligatorias en instalaciones industriales y de las inspecciones iniciales en vivienda.
Si una masa metálica queda accidentalmente en tensión por un fallo de aislamiento, sin puesta a tierra la corriente de defecto puede no ser suficiente para qué el diferencial actúe, dejando el elemento peligroso al tacto para cualquier persona hasta qué se detecte el fallo por otros medios.