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La ventilación mecánica es el sistema que, mediante ventiladores eléctricos y una red de conductos, garantiza la renovación controlada del aire en los espacios interiores de un edificio con independencia de las condiciones climáticas exteriores (viento, temperatura, presión), asegurando los caudales mínimos de aire fresco exigidos por la normativa. El CTE DB-HS 3 (Calidad del Aire Interior, RD 732/2019) establece los caudales mínimos de ventilación para cada tipo de local en viviendas, admitiendo sistemas de ventilación mecánica o natural que cumplan esos caudales. Los edificios de consumo de energía casi nulo (EECN) y los edificios Passivhaus incorporan obligatoriamente ventilación mecánica con recuperación de calor para no desperdiciar la energía contenida en el aire extraído.
La ventilación mecánica es el sistema que renueva el aire de tu casa de forma controlada, sin que tengas que abrir ventanas. En una vivienda bien aislada y estanca (como un Passivhaus), el aire no entra ni sale por las rendijas porque prácticamente no hay rendijas: esa es una ventaja enorme para el aislamiento, pero significa que el CO₂ que exhalas y la humedad del baño o la cocina se acumularían dentro si no hay un sistema de extracción activo.
La ventilación mecánica soluciona esto: un ventilador extrae el aire viciado de los baños y la cocina hacia el exterior, y por los dormitorios y el salón entra aire fresco filtrado desde el exterior. En los sistemas más avanzados (VMC con recuperación de calor), el aire viciado que sale "cede" su calor al aire fresco que entra a través de un intercambiador, de manera que en invierno no pierdes el calor que has pagado por producir. Este sistema puede recuperar entre el 80% y el 92% del calor del aire extraído.
El promotor de una urbanización de 12 viviendas unifamiliares en Pamplona (zona E1) decidió en 2023 instalar VMC con recuperación de calor en todas las viviendas, cumpliendo así los requisitos de EECN del CTE DB-HE. La unidad elegida fue una recuperadora de flujo cruzado de 350 m³/h de caudal máximo con eficiencia de recuperación del 87% y clase de consumo Erp A+.
La instalación incluyó la unidad recuperadora en el trastero-instalaciones, conductos de polipropileno de 75 mm en los locales húmedos (baños y cocina) para extracción, y conductos de 125 mm en dormitorios y salón para impulsión de aire fresco filtrado con filtro F7. El coste de la instalación por vivienda fue de 4.800 euros. En el primer año de funcionamiento, la medición de CO₂ interior en los dormitorios registró valores entre 600 y 800 ppm (la ASHRAE recomienda <1.000 ppm para una buena calidad del aire), frente a los 1.500-2.000 ppm habituales sin ventilación controlada. La factura de calefacción fue un 22% menor que la estimada para un sistema de ventilación natural equivalente.
El diseño de un sistema de ventilación mecánica requiere: Cálculo de caudales: determinación del caudal de extracción de cada local (cocina: 50 l/s; baños: 15 l/s; dormitorios: 5 l/s por ocupante) según el CTE DB-HS 3. Dimensionado de conductos: velocidades de 2-5 m/s en conductos principales para evitar ruido. Selección de la unidad: recuperadora de calor con filtros F7 para exteriores urbanos, eficiencia ≥70% y clase A+. Instalación: conductos en falso techo o en cámara entre plantas, conexión eléctrica y puesta en marcha con equilibrado de caudales mediante caudalímetro.
El mantenimiento incluye la sustitución del filtro de la unidad cada 6-12 meses (coste 20-50 euros) y la limpieza del intercambiador cada 2-3 años. El instalador debe dejar documentado el caudal medido en cada boca de ventilación en el libro de la instalación, obligatorio según el RITE para instalaciones de climatización y ventilación.
Creer que la ventilación mecánica es solo para naves industriales: es cada vez más habitual en viviendas residenciales, especialmente en edificios de alta eficiencia. No equilibrar los caudales en las bocas: si la extracción no está equilibrada, hay zonas del piso sin ventilación adecuada. Usar conductos de aluminio flexible en tramos largos: la resistencia aumenta y el caudal cae; usar conductos rígidos en los tramos principales. No cambiar los filtros: un filtro colmatado impide la circulación de aire y puede dañar el ventilador.
La ventilación en edificios de viviendas se regula en el CTE DB-HS 3 (Calidad del Aire Interior, RD 732/2019). Para locales comerciales y terciarios, la normativa de referencia es el RITE IT 1.1.4.2 (caudales mínimos de aire exterior). Los sistemas de ventilación mecánica deben cumplir el Reglamento Europeo de Equipos de Ventilación (EU 1253/2014), que establece los requisitos de eficiencia energética mínima de los ventiladores y recuperadores. Los filtros se clasifican según la norma ISO 16890.
El CTE DB-HS 3 exige ventilación mecánica de extracción en locales de servicio (baños, cocinas). Los EECN (edificios de consumo casi nulo) deben incorporar VMC con recuperación de calor. En estancias habitables puede optarse por ventilación natural si se cumplen los caudales mínimos.
Es una unidad que extrae el aire viciado del interior y transfiere su calor al aire fresco que entra, sin mezclarlos, mediante un intercambiador de placas o rotativo. Los rendimientos de recuperación alcanzan el 85-93%, permitiendo ventilar sin perder el calor que se ha pagado por producir.
Una unidad VMC para 100 m² consume entre 30 y 80 W en funcionamiento continuo, equivalente a 262-700 kWh/año (40-105 euros anuales). El ahorro en calefacción que proporciona al recuperar el 85% del calor del aire extraído es muy superior a su consumo eléctrico.
Una instalación de VMC con recuperación de calor para 100-120 m² oscila entre 3.500 y 7.000 euros instalada, incluyendo la unidad recuperadora, los conductos, las rejillas de impulsión y extracción, el equilibrado de caudales y la puesta en marcha.
El CTE DB-HS 3 establece: dormitorios 5 l/s por ocupante, salas de estar 3 l/s por ocupante, cocinas 50 l/s (o 7,5 l/s si hay extracción específica), baños con bañera o ducha 15 l/s, aseos sin bañera 6 l/s. Son los caudales mínimos que debe garantizar el sistema.