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Heredado del marco curricular de la LOMCE (2013), el estándar de aprendizaje evaluable era la concreción más específica y medible de un criterio de evaluación: describía de forma observable qué debía saber hacer el alumno para considerar superado un contenido concreto. Servía de referencia directa para diseñar pruebas y rúbricas de calificación en cada asignatura y curso. Con la entrada en vigor de la LOMLOE, este nivel de concreción ha perdido peso normativo en favor de los criterios de evaluación, formulados de manera más competencial y menos fragmentada, aunque muchos centros y editoriales siguen usando el término en su documentación interna como herramienta de programación didáctica.
Era una forma muy concreta de decir qué tiene qué saber hacer un alumno para aprobar un tema: no solo 'entender la Revolución Francesa', sino, por ejemplo, 'explicar tres causas del estallido de 1789'. Los profesores lo usaban para diseñar exámenes y notas. Con la ley educativa actual (LOMLOE) se usa menos, aunque muchos coles lo mantienen en sus programaciones.
Un departamento de Ciencias Sociales qué aún trabaja con programaciones heredadas de la LOMCE puede tener listado, para 4.º de ESO, un estándar como 'localiza en un mapa los frentes de la Guerra Civil española'. El profesor diseña entonces una pregunta de examen qué pide exactamente eso, y la rúbrica de corrección puntúa si el alumno lo consigue o no, sin ambigüedad.
No. La LOMLOE eliminó su carácter prescriptivo estatal; los centros programan ahora en torno a criterios de evaluación y saberes básicos, aunque algunos siguen usando estándares como apoyo interno para redactar ítems de examen.
El criterio de evaluación es más amplio y competencial -qué se espera lograr en general-, mientras el estándar era su desglose en indicadores muy concretos y directamente medibles en una prueba.
Para evitar un currículo excesivamente fragmentado en cientos de micro-objetivos memorísticos y favorecer una evaluación más centrada en competencias aplicadas a situaciones reales, en línea con las recomendaciones europeas de currículo competencial.