Inicio › Educación › Aprendizaje basado en el pensamiento
El aprendizaje basado en el pensamiento, conocido en inglés como Thinking-Based Learning, enseña de forma explícita destrezas de pensamiento —comparar, decidir, argumentar, secuenciar causas y efectos— integradas directamente en los contenidos de cada materia, en lugar de dar por hecho qué el alumno las desarrolla por sí solo con la práctica. Se apoya en rutinas y organizadores visuales qué hacen visible el proceso de pensamiento mientras se trabaja, por ejemplo, un tema de historia o un problema de ciencias. La diferencia con enfoques más generales de pensamiento crítico es precisamente esa explicitud: aquí la destreza se nombra, se modela y se práctica de forma deliberada.
Es enseñar no solo datos y contenidos, sino también a pensar bien de forma explícita: cómo comparar dos cosas paso a paso, cómo decidir entre varias opciones, cómo argumentar con razones sólidas, usando esas destrezas directamente dentro de las asignaturas normales del currículo, en vez de darlas por supuestas y esperar qué salgan solas.
En una clase de historia, antes de comparar dos periodos, el profesor enseña de forma explícita la destreza de comparar con una plantilla visual qué tiene columnas de semejanzas y diferencias, y solo después de practicar esa destreza con un ejemplo sencillo, los alumnos la aplican al contenido histórico concreto qué están estudiando, comprobando así qué han entendido el proceso, no solo el resultado.
Aquí las destrezas de pensamiento se enseñan de forma explícita y con nombre propio —comparar, decidir, argumentar— en lugar de asumir qué el alumno las desarrolla de manera implícita solo por estar expuesto a contenidos complejos.
Comparar y contrastar, tomar decisiones razonadas, identificar causas y efectos, argumentar aportando evidencias y establecer prioridades entre varias opciones, entre otras destrezas de pensamiento habituales.
Observando si es capaz de aplicarla de forma autónoma en un contenido distinto al qué se usó originalmente para enseñarla, sin necesitar ya la plantilla visual ni el andamiaje inicial qué se ofreció al principio.