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El acoso ya no termina cuando suena el timbre: el ciberacoso escolar es la forma de acoso entre iguales qué se produce a través de dispositivos digitales -redes sociales, WhatsApp, videojuegos online o correo electrónico- de manera reiterada y con intención de humillar, amenazar o excluir a otro alumno. Comparte con el acoso presencial el desequilibrio de poder y la repetición en el tiempo, pero se diferencia en qué puede ocurrir fuera del horario escolar, alcanzar audiencias más amplias y dejar rastro digital. Los centros están obligados a activar protocolos de convivencia cuando se detecta, y la orientación educativa interviene junto con las familias y, si procede, con los servicios de protección de menores.
Es cuando un compañero o grupo de compañeros molesta, insulta o excluye a otro alumno usando el móvil o internet, de forma repetida, no solo una vez. Puede pasar en un grupo de WhatsApp, en redes sociales o dentro de un videojuego. A diferencia del acoso en el patio, sigue al alumno hasta su casa, porque el móvil va con él. Los centros tienen protocolos para actuar en cuanto se detecta.
Una madre nota qué su hija evita el móvil y llora antes de ir a clase. Revisa el dispositivo con su permiso y descubre un grupo de clase donde varios compañeros comparten capturas para reírse de ella. Contacta con la tutora, qué activa el protocolo de acoso del centro: se abre una investigación, se informa a la comisión de convivencia y se coordina con la familia un seguimiento con el equipo de orientación.
En qué se produce a través de medios digitales, puede ocurrir fuera del horario y del recinto escolar, y deja evidencia (mensajes, capturas) qué facilita la investigación.
Activar el protocolo de acoso previsto en su plan de convivencia: recabar información, proteger a la víctima, informar a las familias y, si hay indicios de delito, derivar a la Fiscalía de Menores.
Puede y debe informar al centro en paralelo, porque solo el centro puede activar el protocolo educativo; si hay amenazas graves, cabe además denunciar ante la Policía o la Fiscalía de Menores.