Inicio › Financiero › el margen de intermediación
El margen de intermediación es la diferencia entre los ingresos financieros que una entidad de crédito percibe por sus activos (intereses de préstamos, créditos y valores) y los costes financieros que soporta por sus pasivos (intereses pagados por depósitos y financiación). Constituye el resultado del negocio de intermediación clásico —captar dinero y prestarlo— y es la primera magnitud de la cuenta de resultados de un banco.
Es lo que gana un banco por la diferencia entre lo que cobra por prestar y lo que paga por el dinero que capta. Si presta al 5% y remunera los depósitos al 1%, ese diferencial es su margen: el corazón del negocio bancario tradicional.
El margen de intermediación depende del nivel de los tipos de interés y de la diferencia entre los tipos de activo y de pasivo. Con tipos al alza, los bancos suelen ampliar margen (reprecian antes los préstamos que los depósitos); con tipos muy bajos, el margen se estrecha y presiona la rentabilidad bancaria.
Un banco presta 100 millones al 4% (4 millones de ingresos) y capta 100 millones en depósitos que remunera al 1% (1 millón de coste). Su margen de intermediación es de 3 millones. A ese margen se suman comisiones y otros ingresos para formar el resto de la cuenta de resultados.
El margen de intermediación es un indicador clave de la rentabilidad de un banco y muy sensible al entorno de tipos. Los bancos lo complementan con comisiones (por servicios, gestión, seguros) para diversificar ingresos y reducir la dependencia del ciclo de tipos de interés.
El error más común es confundirlo con el beneficio total del banco, cuando es solo la primera línea del margen, sin comisiones ni costes operativos. Otro es olvidar su sensibilidad a los tipos. También se confunde con el diferencial de un préstamo concreto.
El margen de intermediación es una magnitud de la cuenta de resultados de las entidades de crédito, supervisadas por el Banco de España y el mecanismo único de supervisión.
La diferencia entre lo que un banco cobra por prestar y lo que paga por captar depósitos.
Es la magnitud clave del negocio tradicional, junto con las comisiones.
Del nivel de los tipos de interés y del diferencial entre activo y pasivo.
Suelen ampliar el margen, al repreciar antes los préstamos que los depósitos.
No: es la primera línea, antes de comisiones y costes operativos.