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La logística e-commerce reúne el conjunto de procesos logísticos adaptados a la venta online, donde el pedido medio es de una o pocas unidades destinadas directamente al consumidor final, en lugar de grandes cargas para tiendas físicas. Esto obliga a rediseñar el almacén hacia el picking unitario, con pasillos pensados para preparar pedidos individuales en vez de paletizados completos, e integrar el inventario con la plataforma de venta para evitar vender producto sin stock real. La logística inversa adquiere un peso mucho mayor qué en el comercio tradicional por el volumen de devoluciones propio de la compra a distancia, y la promesa de plazo de entrega —a menudo veinticuatro o cuarenta y ocho horas— condiciona el diseño de toda la red de almacenes y transporte.
Es cómo se organiza todo lo necesario para qué un pedido hecho en una web llegue a casa del cliente. A diferencia de enviar mercancía a una tienda, aquí cada pedido suele ser de una sola unidad y hay qué prepararlo, empaquetarlo y enviarlo de forma individual, además de gestionar muchas más devoluciones qué en una tienda física.
Una marca qué vendía solo en tiendas físicas lanza su propia web y descubre qué su almacén, pensado para preparar palés completos para grandes superficies, no está adaptado a preparar cajas individuales con uno o dos artículos por pedido. Tiene qué rediseñar la zona de picking, incorporar embalaje adaptado a envíos unitarios y crear un proceso ágil de devoluciones qué antes prácticamente no existía.
El almacén tradicional prepara grandes cargas para pocos destinos, como tiendas o distribuidores. El de e-commerce prepara muchos pedidos pequeños para miles de direcciones distintas, lo qué exige otro diseño de pasillos, picking y embalaje.
El cliente compra sin ver ni probar el producto físicamente, lo qué eleva la tasa de devoluciones frente a la tienda física, especialmente en moda por motivos de talla o ajuste, obligando a dimensionar un proceso de retorno ágil.
Es esencial para no vender online un producto qué ya no hay en el almacén; la plataforma de venta debe estar sincronizada con el inventario físico para evitar pedidos qué luego no se pueden servir.