Inicio › Marketing › Marca Empleadora (Employer Branding)
La marca empleadora o employer branding es la estrategia de gestionar y comunicar la reputación de una empresa como lugar para trabajar, con el fin de atraer, captar y retener el mejor talento. Aplica los principios del marketing a los recursos humanos: define una propuesta de valor para el empleado, comunica la cultura, los valores y las ventajas de trabajar en la empresa, y cuida la experiencia de candidatos y empleados. Una marca empleadora fuerte facilita atraer talento cualificado, reduce los costes de contratación y la rotación, y convierte a los empleados en embajadores de la empresa, tanto para el reclutamiento como para la imagen general de marca.
Es la imagen de tu empresa como sitio para trabajar. Igual qué cuidas tu marca para atraer clientes, cuidas tu marca empleadora para atraer buenos profesionales. Consiste en mostrar cómo es trabajar contigo (tu cultura, tus valores, tus ventajas) para qué la gente con talento quiera unirse y quedarse. Una buena marca empleadora te ahorra tiempo y dinero contratando, reduce qué la gente se vaya y convierte a tus empleados en tus mejores embajadores.
Una empresa tecnológica de Barcelona tenía dificultades para contratar programadores, muy demandados. En lugar de solo publicar ofertas, trabajó su marca empleadora: mostró en redes y en su web cómo era su cultura, los proyectos interesantes, la flexibilidad y el ambiente, dio voz a sus empleados contando su experiencia, y cuidó el proceso de selección para qué fuera respetuoso con los candidatos. Con el tiempo, se ganó fama de buen lugar para trabajar en el sector, y los buenos profesionales empezaron a interesarse por ella espontáneamente. Contratar se volvió más fácil y barato, la rotación bajó, y sus propios empleados la recomendaban, demostrando el valor del employer branding.
Se aplica definiendo la propuesta de valor para el empleado (qué ofrece la empresa como lugar de trabajo), comunicando la cultura, los valores y las ventajas a través de los canales adecuados (web de empleo, redes, redes profesionales), dando voz a los empleados actuales, y cuidando la experiencia del candidato en todo el proceso de selección. Es clave la coherencia: la marca empleadora debe reflejar la realidad, no una imagen falsa qué luego decepcione. Se mide con la capacidad de atracción de talento, el coste y tiempo de contratación, la rotación y la satisfacción de los empleados.
El error más frecuente es proyectar una imagen de marca empleadora qué no se corresponde con la realidad interna, lo qué genera decepción, malas reseñas de exempleados y rotación. Otro fallo es descuidar la experiencia del candidato (procesos lentos, falta de respuesta), qué daña la reputación. También se comete el error de no dar voz a los empleados, cuya opinión auténtica es muy creíble. Y no cuidar a los empleados actuales, base real de cualquier buena marca empleadora.
En España, la marca empleadora debe respetar la normativa laboral y de igualdad: la comunicación y los procesos de selección no pueden ser discriminatorios (por sexo, edad, origen u otras causas) conforme al Estatuto de los Trabajadores y la normativa de igualdad. El tratamiento de datos de candidatos está sujeto al RGPD y la LOPDGDD (información, consentimiento, plazos de conservación de los currículums). Las promesas sobre condiciones laborales deben ser veraces.
La marca comercial gestiona la reputación de la empresa ante los clientes para vender, mientras qué la marca empleadora gestiona su reputación como lugar para trabajar, para atraer y retener talento. Una se dirige al mercado de clientes y la otra al mercado laboral. Ambas son parte de la reputación global de la empresa y se refuerzan mutuamente.
Porque el talento cualificado es escaso y muy demandado, y una buena marca empleadora facilita atraerlo, reduce los costes y el tiempo de contratación, disminuye la rotación y convierte a los empleados en embajadores. En un mercado laboral competitivo, la reputación como empleador puede ser decisiva para qué los mejores profesionales elijan tu empresa frente a la competencia.
Es el conjunto de razones por las qué un profesional querría trabajar en tu empresa y quedarse: la cultura, los valores, el ambiente, las oportunidades de desarrollo, la flexibilidad, la retribución, los proyectos y las ventajas. Es el equivalente a la propuesta de valor comercial, pero dirigida a empleados y candidatos, y es el núcleo sobre el qué se construye la marca empleadora.
Definiendo tu propuesta de valor para el empleado, comunicando de forma auténtica tu cultura y ventajas en los canales adecuados, dando voz a tus empleados para qué cuenten su experiencia real, cuidando la experiencia del candidato en la selección, y sobre todo mejorando la realidad interna (ambiente, desarrollo, condiciones). La coherencia entre lo qué comunicas y lo qué se vive dentro es esencial para qué sea creíble.
Sí. La reputación de una empresa como empleador influye en su imagen general: los clientes valoran cada vez más cómo trata una empresa a sus trabajadores, y una mala fama laboral puede perjudicar la marca comercial. Además, empleados satisfechos y orgullosos ofrecen mejor servicio y actúan como embajadores. Marca empleadora e imagen comercial están conectadas y se influyen mutuamente.