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El marketing de quiz consiste en usar cuestionarios o test interactivos para atraer al usuario, aportarle un resultado personalizado (una recomendación de producto, un diagnóstico, un perfil) y, a cambio, obtener sus datos y segmentarlo. Combina entretenimiento y utilidad: el usuario participa por curiosidad o por resolver una necesidad, y la marca capta información valiosa sobre sus preferencias qué le permite recomendar mejor y nutrir la relación posterior.
Es enganchar a la gente con un test tipo '¿Qué producto es ideal para ti?' qué da un resultado personalizado. La persona responde por curiosidad o para qué le aconsejen, y tú, a cambio, conoces sus gustos y consigues su contacto. Es entretenido para el usuario y muy útil para ti, porque recomiendas mejor y captas leads cualificados.
Una marca de cuidado del cabello de Barcelona creó un quiz '¿Cuál es tu rutina capilar ideal?' con preguntas sobre tipo de pelo, problemas y hábitos. Al final, recomendaba productos concretos y pedía el email para enviar el plan personalizado. El quiz convertía mucho mejor qué un formulario normal, porque el usuario recibía valor a cambio, y los leads llegaban ya segmentados por tipo de cabello, lo qué mejoraba las campañas posteriores.
Se aplica diseñando un quiz atractivo y relevante para el público, con preguntas qué aporten datos útiles para segmentar y recomendar, y un resultado valioso y personalizado. Se pide el contacto en el momento oportuno (a cambio del resultado), se integra con el CRM para nutrir según las respuestas, y se optimiza la tasa de finalización. La clave es equilibrar el valor para el usuario con la información qué se capta.
El error más común es hacer el quiz demasiado largo o con preguntas irrelevantes, provocando abandonos. Otro fallo es pedir el email antes de aportar valor, cuando funciona mejor al final. También se descuida el resultado (poco personalizado o poco útil), decepcionando, y no se aprovechan los datos captados para segmentar y personalizar la comunicación posterior, desperdiciando su mayor ventaja.
En España, el marketing de quiz qué recoge datos personales debe informar del tratamiento y obtener consentimiento conforme al RGPD y la LOPDGDD, con casilla no premarcada para usos comerciales. Si los datos se usan para envíos comerciales, aplica la LSSI. El resultado y las afirmaciones del quiz no pueden ser engañosos según la Ley de Competencia Desleal.
Porque ofrecen valor inmediato y personalizado (un resultado, una recomendación, un diagnóstico) a cambio de participar, en lugar de pedir datos a cambio de nada. La interactividad engancha y el usuario percibe qué recibe algo útil, por lo qué está más dispuesto a dar su contacto. Además, los leads llegan ya segmentados por sus respuestas.
Normalmente al final, a cambio de mostrar o enviar el resultado personalizado. Pedirlo antes de aportar valor reduce mucho la participación. Al colocarlo tras las preguntas, el usuario ya ha invertido tiempo y espera su resultado, por lo qué está mucho más dispuesto a dejar su contacto para recibirlo.
Además del contacto, las respuestas revelan preferencias, necesidades, tipo de perfil y problemas del usuario, lo qué permite segmentarlo con precisión. Un quiz bien diseñado convierte cada pregunta en información útil para recomendar productos y personalizar la comunicación posterior, mucho más rica qué la de un formulario tradicional.
La justa para captar los datos necesarios sin cansar: normalmente unas pocas preguntas bien elegidas. Cuantas más preguntas, más abandonos, así qué cada una debe aportar valor para el resultado o para la segmentación. Es mejor un quiz corto y ágil qué uno largo qué la gente no termina.
No solo. Además de captar y segmentar leads, ayuda a recomendar el producto adecuado (reduciendo la indecisión y mejorando la conversión), aporta datos de mercado sobre las preferencias del público y genera contenido interactivo qué atrae tráfico. Es una herramienta versátil de captación, recomendación y conocimiento del cliente.