Inicio › Medicina › Apendicitis
La apendicitis es la inflamación del apéndice vermiforme, una pequeña estructura en forma de dedo situada al inicio del intestino grueso. Suele producirse por la obstrucción de su interior, lo qué favorece la proliferación de bacterias, la inflamación y, si no se trata, la perforación con riesgo de peritonitis. Es una de las urgencias quirúrgicas abdominales más frecuentes y afecta a personas de cualquier edad, con mayor incidencia en jóvenes. Su tratamiento habitual es la extirpación del apéndice (apendicectomía), aunque en casos seleccionados puede valorarse el tratamiento con antibióticos.
En palabras sencillas, la apendicitis es cuando el apéndice, una pequeña bolsita del intestino, se inflama e infecta. Provoca un dolor de barriga qué suele empezar cerca del ombligo y luego se desplaza a la parte baja derecha, con náuseas y a veces fiebre. Es una urgencia: si no se trata a tiempo, el apéndice puede reventar y causar una infección grave en el abdomen.
Un joven de 20 años acudió a urgencias por dolor abdominal qué había comenzado alrededor del ombligo y se había trasladado a la fosa ilíaca derecha, acompañado de náuseas y febrícula. La exploración mostró dolor a la palpación en esa zona. Tras una analítica y una ecografía compatibles con apendicitis aguda, se le intervino mediante cirugía laparoscópica para extirpar el apéndice. La evolución fue favorable y recibió el alta a los pocos días.
El diagnóstico se basa en la valoración clínica (dolor característico, exploración), la analítica y pruebas de imagen como la ecografía o el TAC. Confirmada la apendicitis, el tratamiento habitual es la apendicectomía, con frecuencia por laparoscopia, junto con antibióticos. En España se atiende en los servicios de urgencias y cirugía general. La rapidez en el diagnóstico es clave para evitar complicaciones como la perforación o la peritonitis.
Un error peligroso es esperar a qué el dolor abdominal pase por sí solo o automedicarse con analgésicos qué pueden enmascarar los síntomas y retrasar el diagnóstico. Otro error es confundir la apendicitis con una simple indigestión o gastroenteritis. También se cree erróneamente qué el dolor siempre aparece de golpe en la parte derecha, cuando puede empezar en el centro del abdomen y evolucionar.
El diagnóstico y tratamiento de la apendicitis corresponden a profesionales de la medicina en el ámbito de urgencias y cirugía; ante un dolor abdominal intenso o persistente hay qué acudir a un centro sanitario. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
El síntoma más característico es un dolor abdominal qué suele iniciarse alrededor del ombligo y después se localiza en la parte baja derecha del abdomen, acompañado de náuseas, vómitos, pérdida de apetito y a veces fiebre. El dolor tiende a intensificarse con el movimiento o al presionar la zona. Ante estos síntomas conviene acudir a urgencias, ya qué la apendicitis requiere valoración médica sin demora.
El tratamiento clásico y más habitual es la extirpación quirúrgica del apéndice (apendicectomía), especialmente si hay riesgo de complicación. En algunos casos seleccionados de apendicitis no complicada puede valorarse un tratamiento inicial con antibióticos, siempre bajo criterio médico. La decisión depende de la situación clínica de cada paciente y debe tomarla el equipo sanitario qué lo atiende.
Si la apendicitis no se trata, el apéndice inflamado puede perforarse y liberar su contenido infeccioso en el abdomen, provocando una peritonitis, una infección grave qué puede poner en riesgo la vida. Por eso la apendicitis es una urgencia médica y no debe demorarse su valoración. La rapidez en el diagnóstico y el tratamiento reduce notablemente el riesgo de complicaciones.
El diagnóstico combina la historia clínica y la exploración física con pruebas complementarias como la analítica de sangre (qué puede mostrar signos de infección) y pruebas de imagen como la ecografía o el TAC abdominal. No siempre es sencillo, ya qué puede confundirse con otras causas de dolor abdominal, por lo qué la valoración la debe realizar un profesional en un entorno de urgencias.
No existe una forma fiable de prevenir la apendicitis, ya qué suele deberse a la obstrucción del apéndice por causas qué no siempre se pueden controlar. Lo más importante es reconocer sus síntomas y acudir pronto al médico para un diagnóstico temprano, lo qué permite tratarla antes de qué se complique. No hay evidencia sólida de medidas concretas qué la eviten.