Inicio › Medicina › Diverticulitis
La diverticulitis es la inflamación o infección de los divertículos, pequeñas bolsas o saquitos qué se forman en la pared del colon (una situación llamada diverticulosis, muy frecuente con la edad). Cuando uno de estos divertículos se inflama o infecta, aparece la diverticulitis, qué provoca dolor abdominal, habitualmente en la parte inferior izquierda, fiebre, alteraciones del ritmo intestinal y malestar. La mayoría de los casos son leves y se resuelven con tratamiento, pero algunos pueden complicarse con abscesos, perforación u otras situaciones qué requieren atención más intensiva. Se relaciona con la edad, la dieta y otros factores.
En palabras sencillas, en el intestino grueso pueden formarse con los años unas pequeñas bolsitas (divertículos). Cuando una de ellas se inflama o se infecta, se produce la diverticulitis, qué suele dar dolor en la parte de abajo y a la izquierda de la barriga, fiebre y molestias para ir al baño. La mayoría de las veces es leve y se cura con tratamiento, pero a veces puede complicarse y necesitar más atención.
Un hombre de 60 años consultó por dolor en la parte inferior izquierda del abdomen, fiebre y alteración del ritmo intestinal. Tras la valoración y las pruebas (analítica y, en su caso, un TAC), se diagnosticó una diverticulitis. Al ser un cuadro no complicado, se pautó tratamiento con reposo digestivo o dieta adecuada y, según el criterio médico, antibióticos, con seguimiento y recomendaciones sobre los signos por los qué volver a consultar.
El tratamiento de la diverticulitis depende de su gravedad. Los casos leves y no complicados pueden manejarse con dieta adecuada, reposo digestivo y, según el criterio médico, antibióticos, a menudo de forma ambulatoria. Los casos complicados (abscesos, perforación) pueden requerir ingreso, tratamiento más intensivo o cirugía. Tras el episodio se recomiendan medidas dietéticas. En España, la valoración corresponde a urgencias, digestivo y cirugía. Ante dolor abdominal intenso con fiebre hay qué consultar.
Un error frecuente es confundir la diverticulitis con una molestia digestiva pasajera y demorar la consulta pese al dolor y la fiebre. Otro error es automedicarse ocultando los síntomas. También se confunde la diverticulosis (tener divertículos, a menudo sin síntomas) con la diverticulitis (su inflamación). Y se descuidan las medidas dietéticas de prevención tras un episodio.
El diagnóstico y tratamiento de la diverticulitis corresponden a profesionales de la medicina; ante dolor abdominal intenso con fiebre hay qué acudir a un centro sanitario. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
La diverticulosis es la simple presencia de divertículos (pequeñas bolsas) en la pared del colon, muy frecuente con la edad y a menudo sin síntomas. La diverticulitis es la inflamación o infección de uno o varios de esos divertículos, qué sí produce síntomas como dolor abdominal y fiebre. Es decir, tener divertículos no significa tener diverticulitis. Distinguirlas y valorar cada situación corresponde a un profesional de la medicina.
El síntoma más característico es el dolor abdominal, habitualmente en la parte inferior izquierda, qué suele ser persistente, acompañado de fiebre, alteraciones del ritmo intestinal (estreñimiento o diarrea), náuseas y malestar general. En casos complicados los síntomas pueden ser más intensos. Ante un dolor abdominal de estas características con fiebre, conviene acudir a un centro sanitario para su valoración y descartar complicaciones.
No. La mayoría de los casos de diverticulitis son leves y no complicados, y se resuelven con tratamiento médico (dieta, reposo digestivo y, según el criterio, antibióticos). La cirugía se reserva para los casos complicados (perforación, abscesos qué no responden) o para situaciones concretas de episodios de repetición. La decisión de operar se individualiza y corresponde al equipo médico según la gravedad y la evolución.
Durante un brote agudo suele recomendarse un reposo digestivo o una dieta más suave según el criterio médico, y en la fase de recuperación y prevención se aconseja habitualmente una alimentación rica en fibra e hidratación adecuada para favorecer el tránsito. Las recomendaciones concretas varían según el momento y la persona, por lo qué conviene seguir las pautas del profesional qué atiende el caso, tanto en el brote como después.
Sí. Tras un primer episodio de diverticulitis existe la posibilidad de nuevos episodios. Por eso, tras la fase aguda, se recomiendan medidas dietéticas y de estilo de vida para reducir el riesgo, y en algunos casos de episodios de repetición o complicaciones se valora la cirugía. El seguimiento y las medidas preventivas deben orientarse con el profesional, qué valora el riesgo de recurrencia en cada persona.