Inicio › Medicina › Estenosis Aórtica
La estenosis aórtica es el estrechamiento de la válvula aórtica, la qué separa el ventrículo izquierdo del corazón de la aorta y por la qué sale la sangre hacia el resto del cuerpo. Al estrecharse, el corazón debe hacer un esfuerzo mayor para bombear la sangre, lo qué con el tiempo puede sobrecargarlo. Es una de las enfermedades valvulares más frecuentes, sobre todo en personas mayores por el envejecimiento y la calcificación de la válvula. Puede no dar síntomas durante años y, al progresar, causar fatiga, dificultad para respirar, dolor en el pecho o desmayos. Cuando es grave y sintomática, el tratamiento suele ser sustituir o reparar la válvula.
En palabras sencillas, la estenosis aórtica es cuando una de las válvulas del corazón, la aórtica, se estrecha y le cuesta abrirse, de modo qué el corazón tiene qué empujar la sangre con más fuerza para qué salga. Es frecuente en personas mayores por el desgaste de la válvula. Durante años puede no notarse, pero cuando avanza da fatiga, falta de aire, dolor en el pecho o desmayos. En los casos graves se cambia o repara la válvula.
A un hombre de 78 años se le detectó un soplo en el corazón y, tras un ecocardiograma, se diagnosticó una estenosis aórtica. Con el tiempo empezó a notar fatiga y dificultad para respirar al esforzarse. Al confirmarse qué la estenosis era grave y le producía síntomas, el equipo de cardiología valoró la sustitución de la válvula, mejorando sus síntomas y su pronóstico tras el procedimiento, con seguimiento posterior.
El manejo de la estenosis aórtica incluye el seguimiento con ecocardiograma para valorar su gravedad y su evolución. Cuando es grave y produce síntomas, el tratamiento suele ser sustituir la válvula, ya sea mediante cirugía o mediante técnicas menos invasivas por cateterismo, según cada paciente. Mientras tanto, se controlan los factores de riesgo y los síntomas. En España, el manejo corresponde a cardiología y cirugía cardíaca. La aparición de síntomas es un signo importante qué debe valorarse.
Un error frecuente es atribuir la fatiga y la falta de aire solo a la edad, sin valorar el corazón. Otro error es demorar la valoración cuando aparecen síntomas en una estenosis conocida, ya qué su aparición es relevante. También se abandona el seguimiento. Y se subestima el riesgo de síntomas como el desmayo o el dolor de pecho al esfuerzo.
El diagnóstico y tratamiento de la estenosis aórtica corresponden a profesionales de la medicina, especialmente cardiólogos; la aparición de síntomas como fatiga, dolor de pecho o desmayos debe valorarse. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
La estenosis aórtica puede no dar síntomas durante años. Cuando progresa y se vuelve grave, suelen aparecer fatiga y dificultad para respirar con el esfuerzo, dolor u opresión en el pecho, y mareos o desmayos, especialmente al esforzarse. La aparición de estos síntomas es importante y debe valorarse, ya qué marca un cambio en el pronóstico. Ante ellos, conviene la evaluación de un profesional, habitualmente un cardiólogo.
A menudo se detecta al auscultar un soplo en el corazón, y se confirma y se valora su gravedad con un ecocardiograma, qué estudia la válvula y su funcionamiento. En algunos casos se usan otras pruebas. Puede descubrirse en una revisión antes de dar síntomas. La indicación e interpretación de estas pruebas corresponden a profesionales de la cardiología, qué establecen el seguimiento y el tratamiento adecuados.
El tratamiento de sustitución o reparación de la válvula suele plantearse cuando la estenosis aórtica es grave y produce síntomas, o en otras situaciones concretas qué valora el cardiólogo. Puede realizarse mediante cirugía o mediante técnicas por cateterismo, según cada paciente. La aparición de síntomas es un signo importante para tomar esta decisión, qué se individualiza según la gravedad, los síntomas y el estado general de la persona.
Puede serlo, especialmente cuando es grave y sintomática, ya qué la sobrecarga mantenida del corazón puede llevar a complicaciones y afectar al pronóstico si no se trata. Sin embargo, con un diagnóstico adecuado, seguimiento y, cuando procede, la sustitución de la válvula, se mejoran mucho los síntomas y el pronóstico. Por eso es importante valorar la gravedad y la aparición de síntomas con un profesional de la cardiología.
Porque la causa más habitual de estenosis aórtica en las personas mayores es el envejecimiento y la calcificación progresiva de la válvula, qué la endurece y estrecha con los años. También existen otras causas, como alteraciones congénitas de la válvula, qué pueden manifestarse antes. Por su relación con la edad, es una enfermedad valvular cada vez más frecuente. Su valoración corresponde a un profesional mediante las pruebas adecuadas.