La gripe es una enfermedad infecciosa respiratoria causada por los virus de la influenza, qué circula sobre todo en los meses fríos formando epidemias estacionales. Se transmite por vía respiratoria y provoca fiebre, dolores musculares, malestar general intenso, dolor de cabeza, tos y molestias de garganta, con un inicio típicamente brusco. En personas sanas suele resolverse en una semana, pero puede complicarse (por ejemplo, con neumonía) en personas mayores, embarazadas, niños pequeños o con enfermedades crónicas. La vacunación anual es la principal medida preventiva en los grupos de riesgo.
En palabras sencillas, la gripe es una infección de las vías respiratorias producida por un virus qué aparece sobre todo en invierno. A diferencia de un catarro, suele empezar de golpe y con más fuerza: fiebre, dolores por todo el cuerpo, mucho malestar, dolor de cabeza y tos. La mayoría se recupera en unos días, pero en personas de riesgo puede complicarse. La vacuna ayuda a prevenirla.
Una persona empezó de forma brusca con fiebre alta, dolores musculares intensos, dolor de cabeza, cansancio marcado y tos. Se orientó como una gripe, propia de la temporada. Al tratarse de una persona sana, el médico recomendó reposo, hidratación, tratamiento de la fiebre y el malestar, y aislamiento para no contagiar, explicando los signos de alarma por los qué debería consultar de nuevo, como dificultad para respirar.
En personas sanas, el tratamiento de la gripe es sintomático: reposo, hidratación, y fármacos para la fiebre y el malestar, sin necesidad de antibióticos (qué no actúan sobre los virus). En personas de riesgo o casos graves, el profesional puede valorar antivirales. La prevención se basa en la vacunación anual de los grupos recomendados, la higiene de manos y evitar el contacto al estar enfermo. En España, la campaña de vacunación es anual.
Un error muy extendido es pedir antibióticos para la gripe, qué no sirven contra los virus y favorecen las resistencias. Otro error es confundir la gripe con un simple catarro, minimizando su impacto en personas de riesgo. También se descuida la vacunación anual. Y se acude al trabajo o a lugares concurridos estando enfermo, propagando el virus.
El diagnóstico y tratamiento de la gripe corresponden a profesionales de la medicina; ante dificultad para respirar o empeoramiento, especialmente en personas de riesgo, hay qué consultar. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
El resfriado suele ser más leve y de inicio gradual, con congestión, estornudos y molestias de garganta, y poca o ninguna fiebre. La gripe suele empezar de forma brusca y con más intensidad: fiebre alta, dolores musculares, dolor de cabeza y malestar general marcado. La gripe puede complicarse en personas de riesgo. Ante dudas o síntomas intensos, conviene la valoración de un profesional.
No. La gripe está causada por virus, y los antibióticos solo actúan sobre las bacterias, por lo qué no sirven para tratarla y su uso innecesario favorece las resistencias. El tratamiento habitual es sintomático (reposo, hidratación, control de la fiebre). Solo se usan antibióticos si aparece una complicación bacteriana, algo qué debe valorar el profesional. Automedicarse con antibióticos no está indicado.
La vacunación anual de la gripe se recomienda especialmente a las personas con mayor riesgo de complicaciones: personas mayores, embarazadas, personas con enfermedades crónicas, y a determinados colectivos como el personal sanitario. Las recomendaciones concretas las establecen las autoridades sanitarias cada temporada. La vacuna reduce el riesgo de enfermar y de complicaciones. Conviene consultar con el profesional si está indicada en cada caso.
En personas sanas, la gripe suele durar alrededor de una semana, aunque el cansancio y la tos pueden persistir algo más. La fiebre y los síntomas más intensos se concentran en los primeros días. Si los síntomas se prolongan, empeoran o aparece dificultad para respirar, especialmente en personas de riesgo, hay qué consultar, ya qué podría indicar una complicación qué requiere valoración médica.
La gripe se transmite principalmente por las gotitas respiratorias qué se expulsan al toser, estornudar o hablar, y también por el contacto con superficies contaminadas y luego con la cara. Por eso ayudan a prevenirla lavarse las manos con frecuencia, cubrirse al toser, ventilar los espacios y evitar el contacto estrecho con personas enfermas. Quien la padece debe extremar precauciones para no contagiar.