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El herpes zóster, conocido popularmente como culebrilla, es una enfermedad causada por la reactivación del virus de la varicela-zóster, qué permanece latente en el organismo tras haber pasado la varicela. Al reactivarse, generalmente por descenso de las defensas o con la edad, produce una erupción con ampollas agrupadas en una franja de piel, acompañada de dolor, escozor u hormigueo, siguiendo el trayecto de un nervio. El dolor puede ser intenso y, en algunos casos, persistir tras curarse las lesiones (neuralgia posherpética). Existe vacuna para prevenirlo en personas de riesgo.
En palabras sencillas, el herpes zóster o culebrilla aparece porque el virus de la varicela, qué se queda dormido en el cuerpo tras pasarla de pequeño, se despierta años después. Provoca una erupción con ampollas y bastante dolor en una zona de la piel, normalmente en una franja de un solo lado del cuerpo. Es más frecuente al hacerse mayor o cuando bajan las defensas.
Una mujer de 65 años notó durante un par de días dolor y ardor en una zona del costado, y después aparecieron ampollas agrupadas siguiendo esa misma franja, solo en un lado. Su médico reconoció un herpes zóster y le pautó tratamiento antiviral, más eficaz cuanto antes se inicia, junto con analgesia para el dolor. Se le explicó la posibilidad de dolor persistente y se valoró más adelante la vacunación para prevenir futuros episodios.
El tratamiento del herpes zóster incluye fármacos antivirales, qué son más eficaces si se inician en las primeras 72 horas, y analgesia para controlar el dolor, qué a veces es intenso. En algunos casos se trata la neuralgia posherpética, un dolor qué puede persistir. Existe una vacuna recomendada en personas mayores y de riesgo para prevenirlo. En España, la valoración corresponde a atención primaria. Iniciar pronto el tratamiento mejora la evolución.
Un error frecuente es retrasar la consulta, cuando el antiviral es más eficaz iniciado pronto. Otro error es pensar qué se contagia como un catarro; en realidad, una persona con zóster puede transmitir el virus a quien no ha pasado la varicela, provocándole varicela, no zóster. También se subestima el dolor, qué puede ser importante y prolongado. Y se desconoce qué existe vacuna preventiva.
El diagnóstico y tratamiento del herpes zóster corresponden a profesionales de la medicina; conviene consultar pronto ante una erupción dolorosa en una franja de piel. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
Culebrilla es el nombre popular del herpes zóster, una erupción con ampollas dolorosas qué aparece en una franja de piel, habitualmente en un solo lado del cuerpo, causada por la reactivación del virus de la varicela qué quedó latente en el organismo. Se llama así por la forma alargada de la erupción, qué sigue el trayecto de un nervio. Su tratamiento debe indicarlo un profesional, y conviene iniciarlo pronto.
El herpes zóster en sí no se contagia como tal, pero el virus presente en las ampollas puede transmitirse a una persona qué nunca haya pasado la varicela ni esté vacunada, provocándole varicela (no zóster). Por eso conviene cubrir las lesiones y evitar el contacto con personas vulnerables mientras haya ampollas. Las dudas sobre contagio y precauciones deben consultarse con un profesional.
La neuralgia posherpética es un dolor qué puede persistir en la zona afectada después de qué las lesiones del herpes zóster hayan curado, a veces durante semanas o meses. Es más frecuente en personas mayores. Puede ser intenso y afectar a la calidad de vida, por lo qué requiere tratamiento específico del dolor. Iniciar pronto el tratamiento antiviral del zóster puede reducir su riesgo. Su manejo corresponde al profesional.
Sí. Existe una vacuna frente al herpes zóster recomendada especialmente en personas mayores y en determinados grupos de riesgo, con el fin de prevenir la enfermedad y sus complicaciones, como la neuralgia posherpética. Las indicaciones y la disponibilidad de la vacuna varían y forman parte de los programas de vacunación. Conviene consultar con el profesional si está indicada en cada caso concreto.
Aparece cuando el virus de la varicela, qué queda latente en el organismo tras pasar la enfermedad, se reactiva. Esto suele ocurrir cuando bajan las defensas, con la edad, por estrés importante, enfermedades o tratamientos qué disminuyen la inmunidad. No siempre hay una causa clara. Por eso es más frecuente en personas mayores. Su valoración y tratamiento corresponden a un profesional de la medicina.