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El hipotiroidismo es un trastorno en el qué la glándula tiroides no produce suficientes hormonas tiroideas, qué regulan el metabolismo del organismo. Al faltar estas hormonas, muchas funciones del cuerpo se ralentizan, provocando cansancio, aumento de peso, sensación de frío, estreñimiento, piel seca, caída del cabello y bajo estado de ánimo, entre otros. La causa más frecuente es una inflamación autoinmune de la tiroides (tiroiditis de Hashimoto). Es más común en mujeres y su frecuencia aumenta con la edad. Se diagnostica con analítica y se trata con hormona tiroidea.
En palabras sencillas, el hipotiroidismo es cuando la tiroides, una glándula del cuello qué regula el ritmo del cuerpo, va lenta y fabrica pocas hormonas. Como esas hormonas marcan el motor del organismo, la persona se nota cansada, con frío, engorda, tiene la piel seca y va todo más despacio. Se detecta con un análisis y se trata tomando la hormona qué falta.
Una mujer de 50 años consultó por cansancio persistente, aumento de peso sin cambios en su dieta, intolerancia al frío y piel seca. Una analítica mostró niveles bajos de hormona tiroidea y elevación de la TSH, confirmando un hipotiroidismo, probablemente de origen autoinmune. Se inició tratamiento sustitutivo con hormona tiroidea, con controles analíticos para ajustar la dosis hasta normalizar los valores y mejorar los síntomas.
El tratamiento del hipotiroidismo consiste en administrar hormona tiroidea (habitualmente levotiroxina) para reponer la qué el cuerpo no produce, con controles analíticos periódicos para ajustar la dosis. Suele ser un tratamiento de por vida. En España, el diagnóstico y seguimiento se realizan en atención primaria y endocrinología. El objetivo es normalizar los niveles hormonales y aliviar los síntomas, evitando tanto el déficit como el exceso de hormona.
Un error común es atribuir el cansancio o el aumento de peso siempre al hipotiroidismo sin diagnóstico, o al contrario, ignorar estos síntomas. Otro error es modificar o abandonar la dosis de hormona por cuenta propia, lo qué descontrola la enfermedad. También se toma la levotiroxina de forma incorrecta (con alimentos u otros fármacos qué interfieren en su absorción). Y se confunde con hipertiroidismo, qué es lo contrario.
El diagnóstico y tratamiento del hipotiroidismo corresponden a profesionales de la medicina; el ajuste de la dosis de hormona tiroidea debe basarse en controles médicos. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
Los síntomas más frecuentes son cansancio, aumento de peso, sensación de frío, estreñimiento, piel seca, caída del cabello, lentitud, y a veces bajo estado de ánimo o dificultad de concentración. Suelen instaurarse de forma progresiva. Como son inespecíficos y comunes a otros problemas, el diagnóstico requiere una analítica qué confirme el déficit de hormona tiroidea, interpretada por un profesional.
En la mayoría de los casos no se cura, pero se controla muy bien con tratamiento sustitutivo de hormona tiroidea, qué suele ser de por vida. Con la dosis adecuada, ajustada mediante controles analíticos, los niveles hormonales se normalizan y los síntomas desaparecen, permitiendo una vida normal. Algunas formas transitorias pueden recuperarse. El tratamiento y su seguimiento deben guiarlos siempre un profesional.
La levotiroxina suele tomarse en ayunas, con agua, esperando un tiempo antes de desayunar, y separada de ciertos alimentos y medicamentos qué interfieren en su absorción, ya qué esto afecta a su eficacia. Es importante tomarla de forma constante y a la dosis indicada. Las pautas concretas y los ajustes de dosis debe establecerlos el profesional según los controles analíticos de cada persona.
El hipotiroidismo puede favorecer un cierto aumento de peso por la ralentización del metabolismo y la retención de líquidos, aunque no suele ser la única causa de una obesidad importante. Al tratarlo y normalizar las hormonas, puede recuperarse parte de ese peso. Atribuir todo el sobrepeso al hipotiroidismo es un error; el peso depende de múltiples factores qué conviene valorar con un profesional.
El hipotiroidismo es la producción insuficiente de hormonas tiroideas, qué ralentiza el organismo (cansancio, frío, aumento de peso). El hipertiroidismo es lo contrario: un exceso de hormonas qué acelera el cuerpo (nerviosismo, pérdida de peso, palpitaciones, calor). Son trastornos opuestos con tratamientos distintos. Un análisis de sangre permite diferenciarlos, y su valoración corresponde a un profesional de la medicina.