Inicio › Medicina › Preeclampsia
La preeclampsia es una complicación del embarazo qué aparece habitualmente a partir de la segunda mitad de la gestación y se caracteriza por hipertensión arterial junto con signos de afectación de órganos, como la presencia de proteínas en la orina u otras alteraciones. Puede comprometer la salud de la madre y del bebé, y en sus formas graves conlleva riesgos importantes. Su causa no se conoce del todo, pero se relaciona con alteraciones en la placenta. El control prenatal es clave para detectarla precozmente, y el único tratamiento definitivo es finalizar el embarazo cuando está indicado.
En palabras sencillas, la preeclampsia es un problema qué puede aparecer en el embarazo, sobre todo en la segunda mitad, en el qué sube la tensión y empiezan a afectarse algunos órganos de la madre. Puede ser peligrosa para la madre y el bebé si no se controla. Por eso son tan importantes las revisiones del embarazo, donde se vigila la tensión y la orina para detectarla a tiempo.
Una embarazada de 34 semanas acudió a una revisión y se detectó una tensión arterial elevada junto con proteínas en la orina, además de referir dolor de cabeza e hinchazón. Se diagnosticó una preeclampsia. El equipo obstétrico la controló estrechamente, con vigilancia de la madre y del bebé y tratamiento para la tensión, valorando el mejor momento para finalizar el embarazo de forma segura según la evolución y la gravedad.
El manejo de la preeclampsia se basa en el control estrecho de la madre y del bebé, el tratamiento de la hipertensión, la vigilancia de signos de gravedad y la decisión sobre el momento y la forma de finalizar el embarazo, único tratamiento definitivo, buscando el equilibrio entre el riesgo materno y la madurez del bebé. En España, el seguimiento lo realiza obstetricia. El control prenatal periódico es esencial para detectarla y actuar a tiempo.
Un error frecuente es no acudir a los controles del embarazo, donde se detecta precozmente. Otro error es minimizar síntomas de alarma como dolor de cabeza intenso, alteraciones visuales o dolor en la parte alta del abdomen. También se descuida el control de la tensión. Y se cree qué solo afecta a la madre, cuando también compromete al bebé.
El diagnóstico y control de la preeclampsia corresponden a profesionales de la medicina en obstetricia; ante síntomas de alarma en el embarazo hay qué acudir sin demora a un centro sanitario. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
Algunos síntomas de alarma son dolor de cabeza intenso y persistente, alteraciones visuales (visión borrosa, luces), dolor en la parte superior derecha del abdomen, hinchazón importante y brusca, náuseas o vómitos en la segunda mitad del embarazo y disminución de la orina. Ante estos signos, una embarazada debe acudir sin demora a un centro sanitario. La preeclampsia a menudo se detecta en los controles, incluso sin síntomas.
Porque en los controles prenatales se vigilan la tensión arterial, el peso, la orina y el bienestar del bebé, lo qué permite detectar precozmente complicaciones como la preeclampsia, muchas veces antes de qué den síntomas. La detección temprana y el seguimiento adecuado reducen los riesgos para la madre y el bebé. Por ello es fundamental acudir a todas las revisiones programadas con el equipo obstétrico.
El único tratamiento definitivo de la preeclampsia es finalizar el embarazo, cuya oportunidad se valora según la gravedad y la madurez del bebé. Mientras tanto, se controla la tensión, se vigila estrechamente a la madre y al bebé y se previenen complicaciones. El manejo es siempre hospitalario y especializado en las formas graves. Las decisiones deben tomarlas los profesionales de obstetricia según cada situación.
Sí. La preeclampsia puede afectar al bebé, ya qué las alteraciones en la placenta pueden comprometer su crecimiento y bienestar, y en ocasiones obliga a adelantar el parto. Por eso el seguimiento vigila tanto a la madre como al bebé. Un control adecuado permite tomar decisiones qué protejan a ambos. La valoración del estado del bebé y las decisiones corresponden al equipo obstétrico qué atiende el embarazo.
No siempre puede prevenirse, ya qué su causa no se conoce del todo, pero en mujeres con factores de riesgo el profesional puede indicar medidas preventivas y un seguimiento más estrecho. El control prenatal permite detectarla y actuar a tiempo, reduciendo los riesgos. Las medidas preventivas y de seguimiento deben individualizarse según los factores de riesgo de cada embarazada, siempre bajo indicación del equipo médico.