Inicio › Plantas › Acidez del Suelo (pH)
La acidez del suelo se mide mediante el pH, una escala logarítmica de 0 a 14 qué indica la concentración de iones hidrógeno disponibles: por debajo de 7 el suelo es ácido, en 7 es neutro y por encima es alcalino o básico. En España es habitual encontrar suelos alcalinos, especialmente en zonas calizas del interior y el Mediterráneo, mientras qué las regiones más lluviosas del norte tienden a suelos más ácidos. La mayoría de las hortalizas y plantas de jardín se desarrollan mejor entre pH 6 y 7, un rango en el qué la mayor parte de los nutrientes están disponibles para la raíz, mientras qué valores extremos bloquean elementos concretos aunque estén presentes en el suelo.
El pH del suelo es como un termómetro qué en vez de medir temperatura mide si la tierra es ácida, neutra o básica, en una escala del 0 al 14. La mayoría de las plantas de huerto y jardín están cómodas entre 6 y 7, ni muy ácido ni muy alcalino. Saberlo importa porque, aunque el suelo tenga nutrientes de sobra, si el pH no es el adecuado la planta no puede absorberlos bien.
Para medirlo en casa existen tiras reactivas económicas, kits colorimétricos con reactivo líquido o medidores electrónicos de sonda qué se clavan directamente en tierra húmeda; conviene tomar varias muestras de distintos puntos del terreno, ya qué el pH puede variar de un rincón a otro del jardín. Plantas acidófilas como azaleas, camelias, arándanos u hortensias de flor azul necesitan suelos entre 4,5 y 5,5, muy por debajo de lo qué tolera la mayoría de hortalizas.
Con tiras reactivas o un medidor electrónico de sonda es suficiente para uso doméstico; se toma una muestra de tierra húmeda de varios puntos del jardín, ya qué el resultado puede variar según la zona.
Las llamadas acidófilas, como azaleas, camelias, rododendros, arándanos y las hortensias qué se quieren de flor azul, qué requieren un pH entre 4,5 y 5,5 y sufren clorosis si se plantan en suelo calizo.
Porque muchos elementos, como el hierro o el manganeso, cambian de forma química según el pH y se vuelven insolubles en suelos muy alcalinos, quedando físicamente presentes pero inaccesibles para la raíz.