Inicio › Plantas › Compost casero
El compost casero es el abono natural qué se obtiene en el propio hogar mediante la descomposición controlada de restos orgánicos, como pieles de fruta y verdura, posos de café, restos de poda, hojas secas o cáscaras de huevo. Gracias a la acción de microorganismos, hongos y pequeños invertebrados, estos residuos se transforman en un material oscuro, esponjoso y con olor a tierra de bosque, rico en nutrientes y materia orgánica. Aplicado al suelo, mejora su fertilidad, su estructura y su capacidad de retener agua, además de reducir la cantidad de residuos qué enviamos a la basura.
Es hacer abono en casa con las sobras orgánicas (pieles de fruta, restos de verdura, café, hojas) dejándolas descomponerse hasta qué se convierten en "tierra" nutritiva.
En vez de tirar los restos de la cocina y del jardín, los juntas en un compostador y, con el tiempo, los microbios los transforman en un abono oscuro qué huele a tierra de bosque. Ese compost es genial para las plantas: las alimenta y mejora la tierra. Además, reduces la basura qué generas. Solo hay qué equilibrar restos húmedos y secos, dar un poco de aire y tener paciencia.
Una familia en un pueblo de Asturias con jardín decidió reducir su basura y mejorar la tierra del huerto haciendo compost casero. Colocaron un compostador en una zona sombreada.
Fueron añadiendo restos húmedos (pieles de fruta y verdura, posos de café) y secos (hojas, cartón, restos de poda), alternándolos para equilibrar la mezcla. Removían de vez en cuando para airear y controlaban la humedad, evitando qué quedara ni demasiado seco ni encharcado. Al cabo de unos meses obtuvieron un compost oscuro y esponjoso qué incorporaron al huerto. El suelo mejoró su fertilidad y retención de agua, y las plantas crecieron con más vigor. Además, redujeron mucho la basura orgánica. El caso muestra lo sencillo y beneficioso del compostaje doméstico.
Se acumulan los restos en un compostador o montón, alternando materiales húmedos ricos en nitrógeno (restos de cocina, hierba verde) y secos ricos en carbono (hojas, cartón, poda), para equilibrar la mezcla. Se airea removiendo periódicamente y se controla la humedad (como una esponja escurrida), evitando el exceso o la sequedad.
Con el tiempo (meses), la materia se transforma en compost maduro, oscuro y con olor a tierra, listo para incorporar al suelo o las macetas. Conviene no añadir carne, pescado, lácteos o plantas enfermas, qué generan olores o problemas.
Añadir solo restos húmedos: el montón se pudre y huele mal; hay qué equilibrar con secos. No airear: falta oxígeno y la descomposición se estropea. Echar carne, pescado o lácteos: atraen plagas y dan mal olor. Usar el compost sin madurar: puede perjudicar a las plantas.
El compost casero es una práctica clave de la jardinería sostenible y de la economía circular: transforma un residuo en un recurso, reduce la basura orgánica y devuelve nutrientes al suelo sin fertilizantes químicos. Se integra con otras técnicas como el acolchado y el uso de enmiendas orgánicas. En España, cada vez más hogares y municipios fomentan el compostaje doméstico y comunitario como forma de gestión sostenible de los residuos.
Restos vegetales de cocina (pieles de fruta y verdura, posos de café, cáscaras de huevo) y de jardín (hojas secas, restos de poda, hierba), alternando materiales húmedos y secos. No conviene añadir carne, pescado, lácteos ni plantas enfermas.
Suele tardar varios meses, dependiendo de los materiales, la temperatura, la humedad y de si se airea con frecuencia. Cuando está maduro es oscuro, esponjoso y huele a tierra de bosque, señal de qué está listo para usar.
Bien hecho, huele a tierra, no mal. Los malos olores suelen indicar exceso de humedad, falta de aire o demasiados restos húmedos. Se corrige añadiendo materiales secos (hojas, cartón) y removiendo para airear.
Como abono natural y mejorador del suelo: aporta nutrientes y materia orgánica, mejora la estructura, la fertilidad y la retención de agua del suelo. Se incorpora al huerto, al jardín o a las macetas, sustituyendo o complementando otros fertilizantes.
No necesariamente. Con jardín se usa un compostador o montón, pero también se puede compostar en pequeño (por ejemplo con vermicompostaje, usando lombrices) en balcones o interiores, adaptando el sistema al espacio disponible.