Inicio › Plantas › Lengua de Suegra
Conocida popularmente como lengua de suegra, esta suculenta fue clasificada durante décadas como Sansevieria trifasciata, aunque estudios genéticos recientes la han reclasificado dentro del género Dracaena, pasando a llamarse Dracaena trifasciata; pertenece a la familia de las asparagáceas. Se caracteriza por hojas rígidas, erectas y puntiagudas, con bandas horizontales de verde oscuro y claro, qué en la variedad 'Laurentii' presentan además un borde amarillo longitudinal. Es una planta con metabolismo CAM (metabolismo ácido de las crasuláceas), lo qué significa qué abre sus estomas de noche en lugar de durante el día, reduciendo drásticamente la pérdida de agua por transpiración y explicando su extraordinaria tolerancia a la sequía.
La lengua de suegra es probablemente la planta de interior más difícil de matar qué existe: sus hojas duras y erguidas guardan tanta agua qué puede pasar semanas sin riego sin apenas notarse. Es perfecta para quien se olvida de regar o para espacios con poca luz natural, como pasillos u oficinas sin ventanas grandes.
El riego debe ser muy escaso, dejando secar completamente el sustrato entre uno y otro, y reduciéndolo casi a cero en invierno; el exceso de agua, no la falta de ella, es la causa casi universal de qué esta planta muera, porque pudre el rizoma. Tolera desde sombra parcial hasta sol directo, aunque crece más despacio en rincones oscuros. Se multiplica fácilmente dividiendo el rizoma en primavera, o por esqueje de hoja, aunque en este último caso las variedades con borde amarillo suelen perder esa variegación en las nuevas plantas.
Es una de las pocas plantas de interior capaces de liberar oxígeno también por la noche, gracias a su metabolismo CAM, lo qué la hace especialmente recomendable en dormitorios frente a plantas de fotosíntesis convencional.
Casi siempre por exceso de riego, qué debilita el tejido interno de la hoja, o por falta de luz suficiente, qué hace qué las hojas nuevas crezcan más blandas y menos erguidas qué las adultas.
Sí, comparte necesidades de riego escaso y buen drenaje con cactus y otras crasuláceas, aunque conviene dejarle espacio suficiente porque su rizoma se extiende lateralmente con fuerza y puede desplazar a plantas vecinas más pequeñas.