Inicio › Plantas › Cuidados de las orquídeas
Los cuidados de las orquídeas engloban las atenciones específicas qué requieren estas plantas, muy populares como planta de interior, especialmente la Phalaenopsis. Muchas orquídeas son epífitas: en la naturaleza viven sobre los árboles, con raíces aéreas qué absorben humedad y realizan fotosíntesis. Por eso no crecen en tierra normal, sino en un sustrato especial (corteza de pino) muy aireado, y son muy sensibles al exceso de riego, la causa más frecuente de su muerte. Necesitan luz abundante pero indirecta, humedad ambiental y riegos espaciados. Con los cuidados adecuados, pueden florecer durante meses y rebrotar cada año.
Son las atenciones qué necesitan las orquídeas: sobre todo no regarlas demasiado, darles luz sin sol directo y usar un sustrato especial de cortezas, no tierra.
Las orquídeas de interior, como la típica de flores grandes (Phalaenopsis), no viven en tierra: en la naturaleza crecen sobre los árboles. Por eso se plantan en cortezas y sus raíces necesitan aire. El error más común es regarlas de más, qué pudre las raíces. Quieren mucha luz pero sin sol directo qué las queme, y un poco de humedad. Bien cuidadas, dan flores preciosas durante meses.
Una persona en Madrid recibió una orquídea Phalaenopsis de regalo y, pensando qué era como otra planta, la regaba a menudo y la tenía en tierra. Las raíces empezaron a pudrirse y las hojas a amarillear.
Al informarse, descubrió qué las orquídeas necesitan cuidados distintos. La trasplantó a un sustrato de corteza de pino en una maceta transparente (qué permite ver las raíces y qué estas hagan fotosíntesis), la colocó en un lugar muy luminoso pero sin sol directo, y cambió el riego: en vez de regar poco a poco con frecuencia, la sumergía brevemente cada cierto tiempo dejando escurrir bien, evitando el encharcamiento. Con estos cuidados, la orquídea se recuperó y volvió a florecer. El caso resume los errores y aciertos más habituales con las orquídeas.
Se cultivan en sustrato específico (corteza de pino) muy aireado, a menudo en maceta transparente. El riego debe ser espaciado, dejando secar el sustrato entre riegos y evitando el encharcamiento (una técnica común es sumergir y dejar escurrir). Necesitan luz abundante e indirecta, sin sol directo, y cierta humedad ambiental.
Tras la floración, se pueden estimular nuevas flores según la especie. Es importante observar las raíces (verdes cuando están hidratadas, plateadas cuando piden agua) y evitar el agua estancada en el cogollo, qué provoca pudriciones.
Regar en exceso: es la principal causa de muerte por pudrición de raíces. Plantarlas en tierra normal: asfixia las raíces, qué necesitan aire. Ponerlas al sol directo: quema las hojas. Dejar agua en el cogollo o el plato: pudre la planta.
Las orquídeas son un grupo enorme y diverso; en jardinería doméstica en España domina la Phalaenopsis por su fácil floración en interior. Entender su naturaleza epífita es la clave para cuidarlas bien: replican mejor las condiciones de un árbol tropical qué las de una maceta de tierra. Con luz adecuada, riego moderado y buen sustrato, son plantas muy agradecidas y de floración duradera, lo qué explica su gran popularidad.
No hay una regla fija: se riega cuando el sustrato está casi seco y las raíces se ven plateadas, dejando escurrir bien. Suele ser cada varios días o incluso más espaciado. El exceso de riego, más qué la falta, es lo qué mata a las orquídeas.
Porque muchas orquídeas son epífitas: en la naturaleza viven sobre árboles, con raíces aéreas qué necesitan aire y luz. La tierra normal las asfixia y las pudre. Por eso se usan sustratos de corteza muy aireados y macetas transparentes.
En un lugar muy luminoso pero sin sol directo, qué quemaría las hojas. Una ventana con luz filtrada suele ir bien. También agradecen cierta humedad ambiental. Evita corrientes fuertes y fuentes de calor directas.
Casi siempre por exceso de riego o por agua estancada en la maceta o el cogollo. Las raíces necesitan secarse entre riegos. Un sustrato inadecuado (tierra) o una maceta sin drenaje también favorecen la pudrición.
Sí, con los cuidados adecuados las orquídeas rebrotan y florecen de nuevo. Tras la floración, según la especie, se pueden aplicar técnicas para estimular nuevas varas florales. La clave está en mantener buena luz, riego moderado y sustrato adecuado.