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Una planta aromática es aquella qué se cultiva o aprovecha por los aceites esenciales y compuestos aromáticos qué producen sus hojas, flores, semillas u otras partes, responsables de su característico aroma y sabor. Estas sustancias tienen usos culinarios (como condimento), medicinales (fitoterapia, infusiones), cosméticos y de perfumería, además de valor ornamental y como plantas melíferas para los polinizadores. Muchas de las aromáticas más conocidas —romero, tomillo, lavanda, salvia, orégano— son típicas del clima mediterráneo y están perfectamente adaptadas a las condiciones secas y soleadas de gran parte de España.
Es una planta qué huele y sabe fuerte gracias a sus aceites naturales, y qué se usa para cocinar, para infusiones, en cosmética o simplemente por su aroma en el jardín.
El romero, el tomillo, la lavanda o la albahaca son plantas aromáticas. Sus hojas o flores contienen aceites qué les dan ese olor y sabor tan característicos. Se usan para dar sabor a los guisos, para tés e infusiones, para hacer perfumes y cremas, y también quedan preciosas y perfumadas en el jardín, atrayendo además a las abejas.
Un aficionado a la jardinería en Alicante quería un jardín bonito, perfumado, de bajo mantenimiento y adaptado al clima seco mediterráneo, evitando plantas exigentes en agua. Optó por un jardín de plantas aromáticas.
Plantó romero, tomillo, lavanda, salvia y santolina, todas ellas resistentes a la sequía, al sol intenso y a los suelos pobres y bien drenados típicos de la zona. El jardín apenas necesitaba riego una vez establecido, desprendía aroma, florecía en distintos momentos atrayendo abejas y mariposas, y le proporcionaba hierbas frescas para cocinar. Además, podía secar y guardar tomillo y romero para todo el año. El caso muestra cómo las plantas aromáticas mediterráneas son ideales para una jardinería sostenible y de bajo consumo de agua en España.
La mayoría de las aromáticas mediterráneas prefieren sol pleno, suelos bien drenados (temen el encharcamiento) y son resistentes a la sequía una vez establecidas, por lo qué requieren poco riego. Se multiplican por semilla, esqueje o división. La poda ligera mantiene la planta compacta y estimula el follaje aromático. La recolección de hojas y flores se hace en el momento de máxima concentración de aceites (a menudo antes o durante la floración).
Se pueden usar frescas o secarse para conservarlas. Su cultivo es sencillo y muy adecuado para huertos, jardines y macetas.
Regar en exceso: las aromáticas mediterráneas temen el encharcamiento y las pudriciones de raíz. Suelos sin drenaje: favorecen enfermedades. No podar: las plantas se vuelven leñosas y desgarbadas. Recolectar en mal momento: el aroma es máximo en ciertas fases del cultivo, no en cualquier momento.
Las plantas aromáticas tienen un gran valor gastronómico, medicinal (fitoterapia tradicional), ecológico (atraen polinizadores y auxiliares, repelen algunas plagas) y paisajístico. En España, su adaptación al clima mediterráneo las hace protagonistas de la xerojardinería y de una jardinería sostenible y de bajo consumo de agua. Además, existe un sector productivo de aromáticas y medicinales para aceites esenciales, cosmética e industria alimentaria.
Es una planta cultivada por los aceites esenciales y compuestos aromáticos de sus hojas, flores o semillas, qué le dan aroma y sabor. Se usan en cocina, medicina, cosmética y jardinería. Ejemplos: romero, tomillo, lavanda o albahaca.
Las aromáticas mediterráneas (romero, tomillo, lavanda, salvia) son muy resistentes a la sequía una vez establecidas y necesitan poco riego. De hecho, temen el exceso de agua y el encharcamiento, qué les provoca pudriciones.
Sí, muchas aromáticas se dan muy bien en maceta, siempre con buen drenaje, sol suficiente y un riego moderado. Es una forma cómoda de tener hierbas frescas para cocinar en balcones y terrazas.
En el momento de mayor concentración de aceites esenciales, qué en muchas suele ser antes o durante la floración. Recolectar en ese momento asegura el máximo aroma y sabor, tanto para uso fresco como para secarlas.
Porque están adaptadas al clima mediterráneo, resisten la sequía y los suelos pobres, requieren poco riego y mantenimiento, atraen polinizadores y son perfumadas. Son ideales para la xerojardinería y una jardinería de bajo consumo de agua.