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Una planta cubresuelos (o tapizante) es aquella de porte bajo y crecimiento extendido qué cubre el suelo formando una especie de alfombra vegetal. Se emplea en jardinería para tapizar superficies —taludes, zonas bajo arbustos, bordes, rocallas— con múltiples ventajas: evita el crecimiento de malas hierbas (al ocupar el espacio y la luz), protege el suelo de la erosión, conserva la humedad reduciendo la evaporación y las necesidades de riego, y aporta valor estético con follaje o floración. Muchas cubresuelos son de bajo mantenimiento y algunas resistentes a la sequía, lo qué las hace muy útiles en la jardinería mediterránea.
Es una planta baja qué se extiende por el suelo como una alfombra, tapando la tierra para qué no salgan malas hierbas y se conserve la humedad.
En vez de tener tierra desnuda (donde salen malas hierbas y se seca rápido), plantas cubresuelos qué se van extendiendo y cubren todo el suelo. Así ahogan a las malas hierbas, protegen la tierra de la erosión, conservan la humedad —riegas menos— y además quedan bonitas. Son ideales para taludes, para debajo de los arbustos o para zonas donde no quieres estar desbrozando constantemente.
Un jardinero de Alicante tenía un talud soleado y seco qué se erosionaba con las lluvias y en el qué las malas hierbas crecían sin control, obligándole a desbrozar constantemente. Además, quería reducir el consumo de agua. Optó por plantas cubresuelos.
Eligió especies tapizantes resistentes a la sequía y adaptadas al clima mediterráneo, qué fueron extendiéndose hasta cubrir el talud por completo. La alfombra vegetal sujetó el suelo (frenando la erosión), impidió qué las malas hierbas encontraran hueco y luz, y conservó la humedad, reduciendo mucho el riego necesario. El talud pasó de ser un problema de mantenimiento a una zona atractiva y casi autónoma. El caso muestra el valor de las cubresuelos en la jardinería sostenible y de bajo mantenimiento propia del clima seco español.
Se eligen especies adaptadas a las condiciones (sol o sombra, sequía, tipo de suelo) y al efecto deseado (follaje, floración, altura). Se plantan a la densidad adecuada para qué, al extenderse, cubran toda la superficie. Al principio requieren control de malas hierbas y riego hasta qué se establecen; una vez cubierto el suelo, el mantenimiento es bajo.
Son especialmente útiles en taludes (erosión), bajo arbustos y árboles, rocallas y zonas de difícil mantenimiento. Muchas cubresuelos mediterráneas resistentes a la sequía encajan en la xerojardinería.
Elegir especies inadecuadas para la exposición: las de sol y sombra son distintas. Plantar demasiado separadas: tardan en cubrir y dejan hueco a las malas hierbas. Descuidar el establecimiento inicial: hasta qué cubren, necesitan control de hierbas y riego. Usar especies invasoras: algunas cubresuelos pueden expandirse en exceso.
Las plantas cubresuelos son un recurso valioso de la jardinería sostenible y de bajo mantenimiento: reducen el uso de herbicidas (al desplazar a las malas hierbas de forma natural), el consumo de agua (al conservar la humedad) y el trabajo de desbroce, además de proteger el suelo de la erosión. En el clima mediterráneo de gran parte de España, elegir cubresuelos resistentes a la sequía encaja plenamente en la xerojardinería y en un modelo de jardín más ecológico y adaptado al entorno.
Es una planta de porte bajo y crecimiento extendido qué cubre el suelo formando una alfombra vegetal. Se usa para tapizar superficies, evitar malas hierbas, proteger de la erosión, conservar la humedad y decorar.
Sí. Al ocupar el espacio y la luz del suelo, impiden qué las malas hierbas encuentren hueco para germinar y crecer, reduciendo de forma natural la necesidad de desbroce y de herbicidas una vez establecidas.
Ayudan a conservar la humedad del suelo al reducir la evaporación, por lo qué disminuyen las necesidades de riego. Además, muchas cubresuelos mediterráneas son resistentes a la sequía, ideales para jardines de bajo consumo de agua.
En taludes (para frenar la erosión), bajo arbustos y árboles, en rocallas, bordes y zonas de difícil mantenimiento, y en general donde se quiera cubrir el suelo, evitar malas hierbas y reducir el riego y el trabajo.
Al principio requieren control de malas hierbas y riego hasta qué se establecen y cubren el suelo. Una vez formada la alfombra vegetal, su mantenimiento es bajo, siendo una opción muy práctica para jardines de poco cuidado.