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El pulgón es uno de los insectos plaga más comunes en jardines y huertos. Son pequeños insectos chupadores (de color verde, negro, amarillo u otros) qué se agrupan en los brotes tiernos, los capullos y el envés de las hojas, donde clavan su estilete para alimentarse de la savia. Esto debilita la planta, deforma y enrolla las hojas y frena el crecimiento. Además, excretan melaza (qué favorece la negrilla) y pueden transmitir virus de una planta a otra. Se reproducen muy rápido, por lo qué la detección temprana y el control son importantes. Existen muchos métodos respetuosos para combatirlo.
Son unos bichitos muy pequeños, muchas veces verdes, qué se pegan en montón a los brotes nuevos y chupan la savia de la planta.
Si ves los brotes tiernos y el envés de las hojas llenos de bichitos diminutos, hojas enrolladas y una sustancia pegajosa, es pulgón. Se alimentan de la savia, debilitan la planta y a veces le pegan virus. Se multiplican rapidísimo, así qué conviene actuar pronto. La buena noticia es qué tiene muchos enemigos naturales, como las mariquitas, y se puede controlar sin productos agresivos.
Una aficionada en Bilbao vio qué sus rosales y sus habas tenían los brotes nuevos cubiertos de pulgones verdes, con hojas enrolladas y hormigas subiendo por los tallos.
Aprendió qué las hormigas "cuidan" al pulgón por la melaza qué produce. Empezó eliminando los pulgones con un chorro de agua a presión y aplicando jabón potásico en el envés. Además, favoreció la presencia de mariquitas, grandes depredadoras del pulgón, evitando insecticidas qué también las matan. Plantó algunas flores qué atraen fauna auxiliar. Con estas medidas combinadas, la población de pulgón se redujo mucho de forma natural. El caso muestra cómo el control biológico y los tratamientos respetuosos son eficaces frente a esta plaga.
El control combina métodos físicos (retirar con agua a presión, eliminar brotes muy infestados), tratamientos respetuosos como el jabón potásico (aplicado en el envés) y el fomento de la fauna auxiliar (mariquitas, crisopas, sírfidos), grandes depredadoras del pulgón. Controlar las hormigas, qué lo protegen, también ayuda.
La detección temprana es clave por su rápida reproducción. Se deben evitar los insecticidas de amplio espectro qué eliminan también a los depredadores naturales. En el manejo integrado, favorecer el equilibrio del jardín es la mejor estrategia a largo plazo.
Usar insecticidas agresivos: matan también a las mariquitas y demás aliados. Tratar solo el haz: el pulgón se concentra en el envés y los brotes. Ignorar las hormigas: protegen y "cultivan" al pulgón. Abonar en exceso con nitrógeno: los brotes tiernos atraen más pulgón.
El pulgón es un ejemplo clásico donde el control biológico funciona muy bien: sus depredadores naturales (mariquitas, crisopas, sírfidos) mantienen a raya la plaga si el jardín está equilibrado. En el marco del manejo integrado de plagas, la estrategia es favorecer la biodiversidad, usar tratamientos respetuosos y reservar los insecticidas para casos extremos. Un jardín rico en fauna auxiliar y flores es la mejor defensa frente al pulgón.
Por la presencia de pequeños insectos agrupados en los brotes tiernos y el envés de las hojas, a menudo verdes (aunque los hay negros o de otros colores), junto con hojas enrolladas, crecimiento frenado y una sustancia pegajosa (melaza), a veces con hormigas.
Con chorros de agua a presión, jabón potásico aplicado en el envés, retirando brotes muy infestados y favoreciendo a sus depredadores naturales (mariquitas, crisopas, sírfidos). Controlar las hormigas también ayuda a reducir la plaga.
Porque las hormigas se alimentan de la melaza dulce qué excreta el pulgón y, a cambio, lo protegen de sus depredadores e incluso lo trasladan a otras plantas. Controlar las hormigas facilita el control natural del pulgón.
Sí, algunos pulgones pueden transmitir virus de una planta a otra al alimentarse, además del daño directo por chupar la savia y de favorecer la negrilla con su melaza. Por eso conviene controlarlo pronto.
Mucho. Las mariquitas, tanto adultas como sus larvas, son grandes depredadoras del pulgón y pueden consumir grandes cantidades. Por eso conviene favorecer su presencia y evitar insecticidas qué las eliminen.