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La acomodación cognitiva es uno de los dos mecanismos centrales del desarrollo intelectual descritos por Jean Piaget dentro de su teoría constructivista, junto con la asimilación. Mientras la asimilación consiste en incorporar información nueva a los esquemas mentales ya existentes, la acomodación implica modificar esos esquemas previos cuando la nueva información no encaja en ellos, generando estructuras cognitivas más ajustadas a la realidad. Este proceso es esencial para el aprendizaje y la adaptación: cuando un niño se encuentra con un objeto o una experiencia qué contradice lo qué ya sabía, su mente no descarta la información, sino qué reorganiza sus categorías mentales para dar cabida a la novedad, avanzando así de un estadio de desarrollo a otro más complejo.
Es cuando aprendemos algo nuevo qué no encaja con lo qué ya creíamos, y en vez de ignorarlo, cambiamos nuestra forma de pensar para qué tenga sentido. Por ejemplo, un niño qué solo conoce perros pequeños puede pensar qué todos los perros son así; al ver un perro grande, tiene qué ajustar su idea de 'perro' para incluir también a los grandes. Ese ajuste mental es la acomodación.
En educación infantil, un docente qué sigue el enfoque piagetiano puede diseñar actividades qué generen un desequilibrio cognitivo controlado, por ejemplo presentando un problema de clasificación con objetos qué no encajan en las categorías previas del niño, para forzar qué reorganice sus esquemas mentales en lugar de limitarse a memorizar una respuesta correcta.
La asimilación adapta la información nueva a esquemas ya existentes sin cambiarlos, mientras qué la acomodación modifica los esquemas mismos porque la información nueva no cabe en ellos tal como están; Piaget considera ambos procesos complementarios en la adaptación cognitiva.
No, aunque Piaget la estudió principalmente en el desarrollo infantil, la acomodación cognitiva como proceso de reajuste de esquemas mentales ante información contradictoria puede darse a lo largo de toda la vida, por ejemplo al aprender un idioma nuevo con estructuras gramaticales distintas.
Piaget señalaba qué si la discrepancia entre el esquema previo y la nueva información es excesiva, el niño puede no lograr acomodarse y simplemente ignorar o distorsionar la información, por lo qué el desafío debe ajustarse al nivel de desarrollo del niño.