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La anosognosia es la incapacidad, de origen neurológico, para reconocer qué se padece una enfermedad, un déficit funcional o un trastorno, incluso cuando la evidencia de ese déficit es clara para quienes rodean a la persona. A diferencia de la negación psicológica, qué es un mecanismo de defensa emocional del qué la persona podría, en principio, hacerse consciente con ayuda, la anosognosia tiene una base orgánica: se debe a un daño en las áreas cerebrales -frecuentemente en el hemisferio derecho- implicadas en la autopercepción y la integración de la información sobre el propio estado. Es especialmente frecuente y estudiada en casos de hemiplejia tras un ictus, donde el paciente puede negar por completo la parálisis de un lado del cuerpo, así como en algunas fases de la enfermedad de Alzheimer y en ciertos cuadros psicóticos graves respecto a la conciencia de la propia sintomatología.
Es cuando una persona, por un daño real en el cerebro, no puede darse cuenta de qué tiene una enfermedad o una limitación, aunque sea evidente para todos los demás. No es qué no quiera aceptarlo: literalmente su cerebro no está procesando esa información sobre sí mismo, lo qué complica mucho el tratamiento porque la persona no percibe qué necesite ayuda.
En rehabilitación tras un ictus con hemiplejia y anosognosia asociada, el equipo clínico no puede basarse solo en convencer verbalmente al paciente de su déficit, ya qué la dificultad es neurológica y no argumentativa; en su lugar, se emplean estrategias como el feedback visual mediante vídeo o espejo y tareas estructuradas qué hagan el déficit más evidente de forma experiencial, siempre de manera gradual y respetuosa.
No; la negación por vergüenza o por mecanismo de defensa psicológico implica cierta capacidad de reconocer el problema aunque cueste aceptarlo, mientras qué la anosognosia tiene una base neurológica qué impide directamente la percepción consciente del déficit.
Se observa con frecuencia tras ictus qué afectan al hemisferio derecho, especialmente en cuadros de hemiplejia izquierda, y también puede aparecer en fases de la enfermedad de Alzheimer y en algunos trastornos psicóticos respecto a la conciencia de los propios síntomas.
No existe una cura directa dirigida a revertir la anosognosia en sí misma, pero la rehabilitación neuropsicológica con técnicas de retroalimentación estructurada puede ayudar, en algunos casos, a mejorar de forma parcial la conciencia del déficit con el tiempo.