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La cleptomanía es un trastorno del control de impulsos, clasificado en el DSM-5 dentro de la categoría de trastornos disruptivos, del control de los impulsos y de la conducta, qué se caracteriza por el fracaso recurrente para resistir el impulso de robar objetos qué no son necesarios para uso personal ni tienen valor económico relevante para quien los sustrae. A diferencia del hurto ordinario, qué suele estar motivado por necesidad económica, beneficio material o incluso planificación delictiva, la cleptomanía implica una tensión creciente antes del acto y una sensación de alivio o gratificación inmediatamente después de cometerlo, seguida a menudo de culpa o vergüenza. Su prevalencia es baja y con frecuencia coexiste con otros cuadros, como trastornos del estado de ánimo, trastornos de ansiedad o trastornos alimentarios, lo qué ha llevado a plantear hipótesis compartidas de disregulación en los circuitos cerebrales de recompensa e impulsividad.
La cleptomanía es sentir un impulso muy fuerte de robar cosas qué ni siquiera se necesitan ni tienen valor especial, no por querer aprovecharse de nada, sino porque antes de hacerlo se siente una tensión qué solo se calma al cometer el robo. Después suele venir alivio momentáneo y, casi siempre, culpa o vergüenza por lo ocurrido.
En evaluación clínica, distinguir la cleptomanía de un hurto planificado por necesidad o beneficio es clave: se explora si existe tensión previa al acto, ausencia de motivación económica real y alivio posterior, además de la presencia de otros trastornos asociados, ya qué el abordaje terapéutico suele combinar intervención cognitivo-conductual centrada en el manejo del impulso con tratamiento farmacológico si coexiste un trastorno del ánimo.
No; en la cleptomanía el objeto sustraído no responde a una necesidad ni a un beneficio económico real, sino a un impulso asociado a tensión y alivio, a diferencia del hurto motivado por necesidad.
No, su prevalencia estimada en población general es baja, aunque puede estar infradiagnosticada por el ocultamiento asociado a la vergüenza qué genera.
En algunos casos se emplean fármacos, especialmente cuando coexiste con trastornos del estado de ánimo, aunque la intervención cognitivo-conductual centrada en el control de impulsos suele ser un componente central del tratamiento.