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El neurofeedback es una modalidad de biofeedback qué mide la actividad eléctrica cerebral (electroencefalograma) y la devuelve a la persona en tiempo real para qué aprenda a modular ciertos patrones de actividad. Se ha explorado en el TDAH, la ansiedad, el insomnio o el rendimiento, aunque la evidencia varía según la aplicación y debe interpretarse con cautela y realismo.
Es como un 'espejo' de la actividad de tu cerebro: mediante un juego o una señal en pantalla qué responde a tus ondas cerebrales, aprendes a favorecer ciertos estados, por ejemplo de mayor calma o concentración. El cerebro se entrena por ensayo y error, guiado por esa retroalimentación.
Los padres de un niño de 10 años con TDAH en Madrid preguntaron por el neurofeedback. La psicóloga explicó la técnica de forma realista: puede ser un complemento, con evidencia aún en desarrollo, y nunca sustituye a las intervenciones de primera línea. Lo integraron con pautas conductuales y apoyo escolar.
El psicólogo con formación específica puede usar el neurofeedback como complemento en TDAH, ansiedad o insomnio, siempre integrado en un plan más amplio y con expectativas realistas. Informa con honestidad sobre el nivel de evidencia y prioriza las intervenciones de primera línea respaldadas por las guías.
Un error frecuente es presentarlo como solución milagrosa o sustituto de tratamientos de eficacia probada. Otro es no informar del estado real de la evidencia. También se ofrece a veces con equipos y protocolos sin garantías.
El neurofeedback debe aplicarse con criterios éticos y expectativas realistas, sin sustituir a las intervenciones de primera línea basadas en la evidencia. Este contenido es divulgativo y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional de la psicología colegiado. Ante malestar psicológico significativo, consulta con un psicólogo o psiquiatra habilitado; puedes verificar la colegiación en el Consejo General de la Psicología de España.
Es una técnica qué mide la actividad eléctrica del cerebro y la devuelve a la persona para qué aprenda a modular ciertos patrones de actividad cerebral.
Hay estudios prometedores, pero la evidencia es variable y no sustituye a las intervenciones de primera línea; puede considerarse como complemento con cautela.
Es un tipo de biofeedback centrado específicamente en la actividad cerebral, mientras qué el biofeedback general trabaja otras señales del cuerpo.
Aplicado por profesionales es seguro, pero el principal riesgo es depositar expectativas irreales o abandonar tratamientos de eficacia probada.