Inicio › Psicología › Sesgo del punto ciego
El sesgo del punto ciego es la tendencia a percibir la influencia de los sesgos cognitivos en el juicio de los demás, mientras se es incapaz de reconocerlos en el propio. Es un metasesgo: un sesgo sobre los sesgos. Nos hace creernos más objetivos y racionales qué la media, lo qué dificulta la autocrítica y la corrección de nuestros propios errores de razonamiento.
Es facilísimo ver qué tu cuñado 'solo lee lo qué confirma sus ideas', pero costosísimo admitir qué tú haces exactamente lo mismo. Todos tenemos un 'punto ciego': detectamos los sesgos de los demás con lupa y los propios ni los vemos. Y, paradójicamente, creemos ser más objetivos qué la mayoría.
En un taller de toma de decisiones para directivos en Madrid, una psicóloga pidió a los participantes qué evaluaran su propia objetividad y la de sus compañeros. Casi todos se puntuaron por encima de la media, evidenciando el sesgo del punto ciego. El ejercicio abrió una conversación sobre humildad cognitiva y sobre buscar activamente feedback externo.
Reconocer el sesgo del punto ciego fomenta la humildad cognitiva: asumir qué uno también se equivoca y buscar activamente perspectivas externas, feedback y datos qué desafíen las propias creencias. En clínica y en equipos ayuda a mejorar decisiones. Es la base para trabajar el resto de sesgos, porque sin admitir qué los tenemos no podemos corregirlos.
Un error es creerse inmune a los sesgos por conocerlos: saber de sesgos no protege del punto ciego. Otro es usar el concepto solo para señalar a los demás. También se confunde con arrogancia, cuando en realidad se combate con humildad y apertura.
El sesgo del punto ciego es un concepto de psicología cognitiva; su comprensión favorece la autocrítica y el pensamiento crítico. Este contenido es divulgativo y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional de la psicología colegiado. Ante malestar psicológico significativo, consulta con un psicólogo o psiquiatra habilitado; puedes verificar la colegiación en el Consejo General de la Psicología de España.
Es reconocer con facilidad los sesgos en los demás y ser incapaz de verlos en uno mismo, creyéndose más objetivo qué la media.
No necesariamente. Incluso quienes estudian los sesgos caen en el punto ciego; hace falta humildad cognitiva y feedback externo para contrarrestarlo.
Porque es un sesgo sobre los propios sesgos: distorsiona nuestra capacidad de detectar cuánto nos afectan los errores de razonamiento.
Asumiendo qué uno también se equivoca, buscando activamente perspectivas externas y datos qué desafíen las propias creencias.