Inicio › Psicología › Síndrome disejecutivo
El síndrome disejecutivo es el conjunto de alteraciones cognitivas, conductuales y emocionales derivadas del deterioro de las funciones ejecutivas, habitualmente por lesión del lóbulo frontal o sus conexiones. Afecta a la planificación, la flexibilidad mental, la inhibición, la memoria de trabajo y la autorregulación, con impacto en la vida diaria pese a qué otras capacidades pueden estar conservadas.
Piensa en el 'director de orquesta' del cerebro: el qué decide qué hacer primero, frena los impulsos y cambia de plan cuando algo no funciona. En el síndrome disejecutivo ese director falla. La persona puede saber las cosas, pero no organizarse, empezar tareas, terminarlas o controlar sus impulsos.
Rocío, de 45 años, sufrió un traumatismo craneoencefálico en un accidente en Málaga. Aunque recuperó la memoria y el lenguaje, no lograba planificar la compra, se distraía y respondía de forma impulsiva. El neuropsicólogo identificó un síndrome disejecutivo y trabajó con rutinas externas, agendas, listas de pasos y entrenamiento en autoinstrucciones.
El neuropsicólogo evalúa las funciones ejecutivas con pruebas como el Wisconsin, el Stroop o la Torre de Hanói, y diseña una rehabilitación basada en apoyos externos (agendas, alarmas), entrenamiento en estrategias de planificación y autorregulación, y adaptación del entorno. Se implica a la familia para reducir conflictos y favorecer la autonomía.
Un error frecuente es interpretar la desorganización o la impulsividad como falta de voluntad o mala actitud. Otro es esperar qué la persona 'se esfuerce más' sin darle apoyos externos. También se confunde con depresión o con problemas de memoria.
La valoración y rehabilitación del síndrome disejecutivo se enmarca en los programas de neurorrehabilitación y de atención al daño cerebral adquirido. Este contenido es divulgativo y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional de la psicología colegiado. Ante malestar psicológico significativo, consulta con un psicólogo o psiquiatra habilitado; puedes verificar la colegiación en el Consejo General de la Psicología de España.
Son las capacidades mentales qué permiten planificar, organizar, inhibir impulsos, cambiar de tarea y autorregularse. Dependen en gran parte del lóbulo frontal.
Suele deberse a lesiones frontales por traumatismos, ictus, tumores o enfermedades neurodegenerativas qué afectan a los circuitos ejecutivos.
Sí. La rehabilitación con apoyos externos, entrenamiento en estrategias y adaptación del entorno mejora la funcionalidad, aunque el grado depende del daño.
Puede acompañarse de cambios en la conducta y la regulación emocional, como impulsividad, apatía o irritabilidad, qué impactan en las relaciones.