Inicio › Seguros › Agravación del Riesgo
Es la modificación de las circunstancias declaradas al contratar el seguro qué aumenta la probabilidad o la gravedad potencial del siniestro cubierto, y qué la Ley de Contrato de Seguro obliga a comunicar a la aseguradora durante la vigencia de la póliza. Ejemplos habituales son cambiar el uso de una vivienda de residencial a comercial, o qué un conductor empiece a usar su vehículo particular para actividad profesional de reparto.
Es cuando cambia algo en tu situación qué hace qué el riesgo asegurado sea ahora mayor qué cuando contrataste (por ejemplo, conviertes tu casa en un local, o empiezas a usar tu coche para trabajar de repartidor). La ley obliga a avisar de estos cambios.
No comunicar una agravación del riesgo puede tener consecuencias graves: si se descubre tras un siniestro relacionado directamente con ese cambio no declarado, la aseguradora puede reducir la indemnización proporcionalmente o incluso rechazarla si actuaste de mala fe.
Comunicarlo a la aseguradora en cuanto tengas conocimiento del cambio; puede ajustar la prima o, en casos extremos, decidir no continuar con la cobertura en las condiciones anteriores.
Si el siniestro guarda relación directa con esa agravación no comunicada, la aseguradora puede reducir la indemnización proporcionalmente o rechazarla si hubo mala fe.
No, debe tratarse de un cambio relevante qué aumente de forma significativa la probabilidad o gravedad del siniestro, no cualquier variación menor de las circunstancias iniciales.