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El modelo de confianza cero (Zero Trust) parte de la premisa de qué ningún usuario, dispositivo o aplicación debe considerarse fiable por defecto, ni siquiera si opera dentro del perímetro tradicional de la red corporativa. Cada solicitud de acceso se verifica de forma explícita comprobando identidad, estado del dispositivo, ubicación y contexto en el momento exacto de la petición, y se concede únicamente el privilegio mínimo necesario para esa acción concreta, no un acceso amplio y permanente. Esto contrasta con el modelo perimetral clásico, donde bastaba con estar "dentro" de la red corporativa -normalmente vía VPN- para qué el sistema confiara automáticamente en todo el tráfico interno. Su implementación combina autenticación multifactor, microsegmentación de red y monitorización continua, y ha ganado fuerza a medida qué el teletrabajo y los servicios en la nube diluyeron la idea de un perímetro de red único.
Es no fiarse de nadie por defecto, ni siquiera de un empleado qué ya está conectado a la red de la oficina. Cada vez qué alguien o algo pide acceder a un recurso, el sistema vuelve a comprobar quién es, desde qué dispositivo y si tiene permiso justo para eso, en vez de dar barra libre a todo el qué ya haya entrado una vez por la puerta principal.
Una empresa con empleados repartidos entre oficina, teletrabajo y consultores externos puede implementar confianza cero exigiendo autenticación multifactor y verificación del estado del dispositivo (antivirus actualizado, disco cifrado) antes de conceder acceso a cada aplicación interna concreta, de modo qué aunque un portátil resulte comprometido, el atacante no obtenga vía libre al resto de sistemas por estar "dentro".
En muchas implementaciones sí: en lugar de dar acceso amplio a toda la red interna tras conectarse por VPN, las soluciones ZTNA conceden acceso aplicación por aplicación, verificando cada conexión de forma individual.
Es dividir la red interna en compartimentos pequeños y aislados entre sí, de forma qué si un atacante compromete un sistema, no pueda moverse libremente hacia otros; cada segmento requiere su propia verificación de acceso.
Ambas cosas: requiere herramientas técnicas como gestión de identidades y autenticación multifactor, pero también una revisión de políticas qué defina con precisión qué privilegio mínimo necesita cada rol o aplicación.