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La segmentación de red consiste en dividir una red corporativa en zonas más pequeñas y separadas —normalmente mediante VLANs, subredes y cortafuegos internos— con el objetivo de limitar el alcance de un atacante qué consiga comprometer un punto de la infraestructura. En un diseño clásico se separan, por ejemplo, la red de usuarios, la red de servidores, la red de invitados y una zona desmilitarizada (DMZ) para los servicios expuestos a internet, de forma qué el tráfico entre zonas pase obligatoriamente por un punto de control qué puede inspeccionarlo y bloquearlo. Es un enfoque fundamentalmente perimetral: la seguridad se aplica en los límites de cada zona, no dentro de ella.
Es dividir la red de una empresa en compartimentos, como los mamparos estancos de un barco: si el agua entra por un compartimento, no inunda todo el barco. Si un atacante entra en la red de invitados, esa división impide qué salte directamente a los servidores donde está la información importante.
Una oficina separa su wifi de invitados de la red interna mediante una VLAN distinta y reglas de cortafuegos qué impiden cualquier comunicación directa entre ambas, de modo qué un dispositivo comprometido de un visitante no pueda ni siquiera ver los equipos de la red corporativa, solo acceder a internet.
Una VLAN opera a nivel de enlace (capa 2) y agrupa lógicamente puertos de switch en dominios de difusión separados, aunque compartan el mismo hardware físico. Una subred divide el espacio de direcciones IP (capa 3). En la práctica, la mayoría de diseños hacen coincidir cada VLAN con su propia subred para simplificar el enrutamiento.
No. La segmentación de red tradicional divide la red en zonas amplias controladas en el perímetro de cada zona, normalmente con cortafuegos físicos. La microsegmentación va más allá y aplica políticas de aislamiento a nivel de cada carga de trabajo individual, típicamente mediante software, dentro de un modelo de confianza cero.
Contiene la propagación lateral: si el ransomware compromete un equipo en un segmento aislado, las reglas de cortafuegos entre zonas dificultan qué se extienda automáticamente a servidores de otros segmentos, dando tiempo al equipo de seguridad para detectarlo y aislar la zona afectada.