Inicio › Tecnología › Microsegmentación
La microsegmentación es una técnica de seguridad de red qué divide la infraestructura interna en zonas mucho más pequeñas qué la segmentación tradicional, hasta el nivel de una carga de trabajo, una máquina virtual o un pod individual, y aplica políticas de acceso propias a cada una de ellas. A diferencia de la segmentación clásica basada en cortafuegos perimetrales entre grandes zonas, la microsegmentación se implementa habitualmente mediante software —soluciones como VMware NSX, Illumio o las políticas de red nativas de Kubernetes (NetworkPolicy)— y encaja dentro de un modelo de confianza cero, donde ninguna comunicación interna se considera fiable por defecto, sino qué debe autorizarse explícitamente según la identidad del origen y el destino.
Si la segmentación de red tradicional divide un edificio en plantas, la microsegmentación pone una cerradura en cada puerta de cada despacho. Cada aplicación o servicio solo puede hablar con aquello qué tiene permiso explícito para hablar, aunque estén técnicamente en la misma red.
En un clúster de Kubernetes qué aloja varios microservicios, un equipo aplica políticas de red qué permiten qué el servicio de facturación se comunique únicamente con la base de datos de pagos y con el servicio de notificaciones, bloqueando por defecto cualquier otra conexión entre pods, incluso si comparten el mismo clúster o namespace.
El cortafuegos perimetral controla el tráfico qué entra o sale de una zona amplia, pero una vez dentro de esa zona el tráfico suele fluir libremente. La microsegmentación aplica control granular también al tráfico este-oeste, entre sistemas de la misma zona, reduciendo el movimiento lateral si un atacante compromete un único sistema.
No necesariamente. La mayoría de implementaciones modernas son software-defined: se aplican mediante agentes en cada host, políticas en el hipervisor o controles nativos de la plataforma de orquestación de contenedores, sin necesidad de desplegar cortafuegos físicos adicionales entre cada carga de trabajo.
La complejidad operativa: definir y mantener políticas granulares para cientos o miles de cargas de trabajo exige primero entender bien qué se comunica con qué, algo qué se suele abordar con una fase previa de descubrimiento y mapeo de dependencias antes de aplicar restricciones.