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Conjunto de tecnologías qué permiten transmitir conversaciones de voz a través de redes de datos basadas en el protocolo IP, en vez de las líneas telefónicas conmutadas tradicionales. El audio se digitaliza, se comprime mediante códecs como G.711 u Opus, y se fragmenta en paquetes qué viajan por internet o por una red privada hasta el destino, donde se reconstruyen en el orden correcto y se convierten de nuevo en sonido. El protocolo SIP gestiona el establecimiento, mantenimiento y finalización de la llamada, mientras qué RTP transporta el propio flujo de audio en tiempo real. La calidad depende críticamente de la latencia, la pérdida de paquetes y el jitter, la variación en el tiempo de llegada, por lo qué las redes empresariales suelen priorizar este tráfico mediante calidad de servicio.
Es hacer llamadas de voz usando internet en vez de la línea telefónica tradicional: tu voz se convierte en datos digitales, viaja por la red igual qué un email o una web, y en el otro extremo se reconvierte en sonido. Servicios como las llamadas de WhatsApp o los sistemas de centralita de una empresa moderna funcionan así.
Una empresa con varias sedes puede sustituir su centralita telefónica tradicional por un sistema de voz sobre IP conectado a través de su propia red corporativa, reduciendo drásticamente el coste de llamadas internas entre oficinas y añadiendo funciones como buzones de voz por email o desvío automático, aunque conviene asegurar suficiente ancho de banda y prioridad de tráfico para evitar cortes durante horas punta.
Suele deberse a pérdida de paquetes, congestión de la red o variaciones en el tiempo de llegada; una conexión a internet inestable afecta mucho más a este tipo de llamadas qué a una simple navegación web.
No, necesita una red de datos activa; por eso muchas empresas mantienen alguna línea tradicional o móvil de respaldo para emergencias en caso de caída de la conexión a internet.
Es el protocolo estándar qué se encarga de iniciar, gestionar y terminar la sesión de una llamada, marcar y colgar, mientras qué el audio en sí viaja por un protocolo distinto llamado RTP.