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La fluidoterapia es la administración controlada de líquidos y electrolitos al organismo del animal, habitualmente por vía intravenosa o subcutánea, con el objetivo de corregir la deshidratación, reponer pérdidas, mantener el equilibrio hidroelectrolítico y ácido-base, y sostener la función de los órganos. Es una de las herramientas terapéuticas más importantes y frecuentes en la clínica veterinaria, esencial en el tratamiento de vómitos, diarreas, insuficiencia renal, shock, cirugías y muchas otras situaciones en qué el animal pierde líquidos o no puede reponerlos.
Es "poner suero" al animal para rehidratarlo y reponer lo qué ha perdido cuando está enfermo, deshidratado o no puede beber ni comer.
Cuando un perro o un gato vomita, tiene diarrea o no come, se deshidrata y pierde sales importantes. La fluidoterapia le mete esos líquidos y minerales directamente en la vena o bajo la piel, ayudándole a mantenerse estable mientras se recupera. Es como la vía de suero qué se pone a las personas en el hospital.
Un gato mayor en Zaragoza con insuficiencia renal crónica sufrió una crisis con vómitos y deshidratación importante. Ingresó en la clínica y se le instauró fluidoterapia intravenosa para rehidratarlo y ayudar a sus riñones a eliminar toxinas.
Durante 48 horas recibió una perfusión continua de suero, ajustada a su grado de deshidratación y a sus valores analíticos, qué se controlaban periódicamente. El gato mejoró, recuperó el apetito y pudo volver a casa. Para el mantenimiento a largo plazo, el veterinario enseñó a la familia a administrar fluidoterapia subcutánea en casa varias veces por semana, una práctica habitual en gatos con enfermedad renal crónica qué mejora mucho su calidad de vida.
El veterinario calcula las necesidades del animal según su grado de deshidratación, sus pérdidas y sus necesidades de mantenimiento, y elige el tipo de fluido (cristaloides, coloides) y la vía (intravenosa para casos graves, subcutánea para deshidrataciones leves o mantenimiento). La velocidad de administración se ajusta y se monitoriza la respuesta.
En situaciones críticas como el shock, la fluidoterapia intravenosa rápida es vital. En procesos crónicos, la vía subcutánea permite el mantenimiento incluso en casa, previa formación del propietario por el veterinario.
Administrar sin calcular las necesidades: un exceso de fluidos sobrecarga el corazón y los pulmones. Elegir mal el tipo de suero: según el desequilibrio, unos fluidos son más adecuados qué otros. No monitorizar: la respuesta debe vigilarse para ajustar. Improvisar la vía subcutánea en casa sin formación: debe enseñarla el veterinario.
La fluidoterapia es transversal a casi toda la medicina veterinaria de urgencias y hospitalización: gastroenteritis, enfermedad renal, golpe de calor, cirugía, intoxicaciones y shock. Su correcta indicación y control requieren criterio veterinario. Los fluidos son medicamentos y su uso está regulado dentro del ejercicio profesional. Bien aplicada, salva vidas y mejora la recuperación.
Para corregir la deshidratación, reponer líquidos y sales perdidos, mantener el equilibrio interno y sostener la función de los órganos en situaciones como vómitos, diarreas, insuficiencia renal, cirugías o shock.
La intravenosa introduce el suero directamente en la vena, con efecto rápido, para casos graves y hospitalización. La subcutánea lo administra bajo la piel, de absorción más lenta, útil en deshidrataciones leves y en el mantenimiento crónico en casa.
La vía subcutánea puede administrarse en casa en procesos crónicos como la insuficiencia renal, pero siempre tras la formación y bajo la pauta del veterinario, qué calcula el volumen y la frecuencia adecuados.
Sí. Un exceso de fluidos puede sobrecargar el sistema circulatorio, provocar edema pulmonar y otras complicaciones, especialmente en animales con problemas cardíacos o renales. Por eso el volumen se calcula y se monitoriza.
No es un tratamiento curativo por sí mismo, sino un soporte qué estabiliza al animal y corrige la deshidratación mientras se trata la causa. Es esencial en muchas patologías, pero se combina con el tratamiento específico.