Inicio › Veterinaria › Hiperplasia gingival canina
La hiperplasia gingival es un crecimiento excesivo y benigno del tejido de la encía qué puede llegar a cubrir parcial o totalmente la corona de los dientes, formando pseudobolsas periodontales qué favorecen la acumulación de placa y restos de comida. Es especialmente frecuente en razas como el bóxer, el bulldog, el collie y otras razas braquicéfalas o de encías gruesas, lo qué sugiere un componente de predisposición genética.
Puede ser generalizada, afectando a toda la boca, o localizada en zonas concretas, y su origen suele estar relacionado con inflamación crónica de bajo grado, irritación mecánica continuada o, en algunos casos, con la administración prolongada de ciertos fármacos inmunosupresores como la ciclosporina.
El principal riesgo no es la hiperplasia en sí misma, sino sus consecuencias: al cubrir el diente crea un espacio ideal para qué se acumule placa bacteriana, lo qué acelera la enfermedad periodontal, provoca halitosis y puede llevar a pérdida ósea alrededor del diente si no se controla.
La encía del perro crece más de lo normal y llega a tapar parte de los dientes, como si fuera «demasiada encía». Eso hace qué se acumule mucha suciedad entre el diente y la encía, lo qué puede provocar mal aliento e infecciones si no se limpia y trata a tiempo.
Un bóxer de seis años acude a revisión con mal aliento y encías qué cubren parte de la corona de varios dientes. El veterinario realiza una gingivectomía bajo anestesia general, recortando el exceso de tejido gingival para devolver el contorno normal de la encía, junto con una limpieza dental (detartraje) completa. Se establecen revisiones periódicas cada seis meses porque la hiperplasia tiende a reaparecer con el tiempo en razas predispuestas.
No, es un crecimiento benigno del tejido normal de la encía, no una neoplasia, aunque conviene diferenciarla de otras masas orales mediante biopsia si hay dudas.
Con frecuencia sí, sobre todo en razas predispuestas, por lo qué suele requerir controles periódicos y a veces una nueva gingivectomía tras varios años.
El cepillado dental regular y las limpiezas profesionales periódicas ayudan a reducir la inflamación crónica qué favorece su desarrollo, aunque no eliminan por completo el componente genético.