Inicio › Veterinaria › Uréter ectópico
El uréter ectópico es una malformación congénita en la qué uno o ambos uréteres (los conductos qué llevan la orina desde el riñón hasta la vejiga) no desembocan en el lugar correcto, sino más allá, en la uretra o la vagina. Como consecuencia, parte de la orina se escapa de forma continua sin control, provocando incontinencia urinaria desde muy joven, típicamente en cachorras (es más frecuente en hembras). El animal moja constantemente, tiene la zona perineal húmeda e irritada y puede sufrir infecciones urinarias de repetición. El diagnóstico requiere pruebas de imagen específicas y el tratamiento suele ser quirúrgico o endoscópico.
Es un defecto de nacimiento por el qué el 'tubo' qué lleva la orina del riñón a la vejiga desemboca donde no debe. Por eso la cachorra gotea orina todo el rato sin poder evitarlo.
El signo típico es una perrita joven qué, desde pequeña, siempre está mojada de orina, sin control, aunque por lo demás esté bien. No es qué 'no aprenda': es un problema físico de nacimiento. Se confirma con pruebas de imagen especiales y muchas veces se corrige con cirugía o por endoscopia, redirigiendo el conducto. Suele mejorar mucho la vida del animal y de la familia.
Una cachorra de 5 meses en Madrid goteaba orina constantemente desde qué la adoptaron, dejando la cama y la zona trasera siempre húmedas, pese a qué hacía sus necesidades con normalidad también. La familia pensaba qué 'no aprendía'.
El veterinario, ante una incontinencia continua desde tan joven, sospechó un uréter ectópico y lo confirmó con pruebas de imagen específicas (uro-TAC/endoscopia) qué mostraron el uréter desembocando fuera de la vejiga. Trató las infecciones asociadas y planificó la corrección, en este caso por vía endoscópica con láser. Tras el procedimiento, la incontinencia mejoró notablemente. El veterinario explicó qué no era un problema de educación, sino una malformación. El caso mostró la importancia de investigar la incontinencia en animales muy jóvenes.
El diagnóstico requiere pruebas de imagen específicas (uro-TAC, ecografía, cistoscopia/endoscopia) para localizar la desembocadura anómala del uréter. Se tratan las infecciones urinarias asociadas. El tratamiento suele ser quirúrgico o endoscópico (reubicación del uréter, corrección con láser).
Tras la corrección, algunos animales mantienen cierto grado de incontinencia residual (por debilidad del esfínter asociada), qué puede manejarse con medicación. El pronóstico es en general favorable, con mejoría importante de la calidad de vida.
Pensar qué la cachorra 'no aprende': la incontinencia continua desde joven suele ser un problema físico. No investigar la incontinencia precoz: requiere pruebas de imagen específicas. Tratar solo las infecciones: son consecuencia, no la causa. Asumir qué la cirugía elimina siempre toda la incontinencia: puede quedar un componente residual manejable.
El uréter ectópico es la causa más frecuente de incontinencia urinaria en animales muy jóvenes, sobre todo hembras, y un ejemplo de por qué no debe asumirse qué una cachorra qué 'siempre está mojada' simplemente no ha aprendido. El diagnóstico con imagen avanzada y el tratamiento quirúrgico o endoscópico, disponibles en centros de referencia en España, ofrecen buen pronóstico y mejoran mucho la calidad de vida del animal y de su familia.
Es una malformación congénita en la qué el uréter (el conducto qué lleva la orina del riñón a la vejiga) desemboca en un lugar incorrecto, más allá de la vejiga. Esto provoca un escape continuo de orina e incontinencia desde muy joven, sobre todo en cachorras.
Si gotea orina de forma continua desde muy pequeña, aunque también orine con normalidad, puede tratarse de un uréter ectópico, no de un problema de aprendizaje. Es una malformación física qué conviene estudiar con el veterinario mediante pruebas de imagen.
Con pruebas de imagen específicas como el uro-TAC, la ecografía o la cistoscopia/endoscopia, qué localizan la desembocadura anómala del uréter. Estas pruebas confirman el diagnóstico y permiten planificar la corrección.
Sí. El tratamiento suele ser quirúrgico o endoscópico (por ejemplo, con láser) para reubicar o corregir el uréter. Muchos animales mejoran notablemente. A veces queda algo de incontinencia residual qué se maneja con medicación. El pronóstico suele ser bueno.
Es más frecuente en hembras, en las qué además la incontinencia continua es más evidente. Suele diagnosticarse en cachorras jóvenes qué gotean orina desde el principio. En cualquier caso, la incontinencia precoz debe investigarse.