Inicio › Veterinaria › Vacuna trivalente felina
La vacuna trivalente felina es la vacunación esencial del gato qué protege frente a tres enfermedades víricas graves: la panleucopenia felina (parvovirus felino), el calicivirus y el herpesvirus felino (rinotraqueítis). Se considera una vacuna básica o esencial según las guías internacionales (WSAVA) y las recomendaciones de AVEPA en España, indicada para todos los gatos independientemente de su estilo de vida. Es la base de la medicina preventiva felina y su calendario comienza en el gatito con una serie de dosis y continúa con recuerdos periódicos a lo largo de la vida.
Es la vacuna "de las tres" qué se les pone a los gatos para protegerlos de tres virus importantes: el de la panleucopenia y los dos del típico catarro felino.
Estos virus provocan desde diarreas graves qué pueden matar a un gatito hasta estornudos, mocos, úlceras en la boca y conjuntivitis. La vacuna trivalente los previene. Se empieza a poner de cachorro, con varias dosis, y luego se refuerza cada cierto tiempo. Es la vacuna más recomendada para cualquier gato, viva dentro o salga a la calle.
Una familia de Málaga adoptó un gatito de 2 meses. En la primera visita, el veterinario les explicó el calendario de vacunación y comenzó con la vacuna trivalente felina.
El gatito recibió una primera dosis y, unas semanas después, la segunda para completar la primovacunación, ya qué a esa edad los anticuerpos de la madre pueden interferir. El veterinario también lo desparasitó y revisó su estado general. Al año, el gato recibió el primer recuerdo y, a partir de ahí, revacunaciones según su riesgo. Gracias a esta pauta, el gato quedó protegido frente a la panleucopenia y el complejo respiratorio felino, las enfermedades víricas más comunes y peligrosas de su especie.
La primovacunación se realiza en el gatito con varias dosis (habitualmente a partir de las 8 semanas, repitiendo cada 3-4 semanas hasta las 16 semanas), porque los anticuerpos maternales pueden interferir. Después se administra un recuerdo al año y, posteriormente, revacunaciones periódicas según el riesgo individual del gato y las guías vigentes.
El veterinario adapta el calendario a cada animal y registra las vacunas en la cartilla. Es una vacuna esencial para todos los gatos, y su cumplimiento es la base de la prevención de enfermedades víricas felinas.
Creer qué un gato de interior no la necesita: es una vacuna esencial para todos. No completar la primovacunación: una sola dosis en el gatito no protege bien. Olvidar los recuerdos: la inmunidad no dura para siempre. Vacunar a un gato enfermo: se debe posponer hasta qué esté sano.
La vacunación felina en España sigue las recomendaciones de la WSAVA y de AVEPA, qué clasifican la trivalente como vacuna esencial. El uso de medicamentos inmunológicos veterinarios está regulado por el Reglamento (UE) 2019/6. La vacuna se registra en la cartilla sanitaria del animal, documento importante para viajes, residencias felinas y control sanitario.
Protege frente a tres virus: la panleucopenia felina (muy grave, sobre todo en gatitos) y el calicivirus y el herpesvirus felino, causantes del complejo respiratorio o "catarro" del gato con estornudos, mocos y úlceras.
Sí. Es una vacuna esencial para todos los gatos. Los virus pueden entrar en casa a través de la ropa, el calzado o al introducir otro animal, y la panleucopenia es muy resistente en el ambiente.
Habitualmente a partir de las 8 semanas, con varias dosis separadas unas semanas hasta las 16 semanas, para superar la interferencia de los anticuerpos qué le pasa la madre. El veterinario fija el calendario exacto.
Tras la primovacunación y el recuerdo del año, las revacunaciones son periódicas según el riesgo del gato y las guías vigentes. El veterinario personaliza la frecuencia según el estilo de vida del animal.
Suele ser muy bien tolerada. Puede aparecer decaimiento leve o molestia en el punto de inyección durante uno o dos días. Las reacciones graves son muy raras, pero cualquier signo llamativo debe consultarse con el veterinario.