Inicio › Arquitectura › Bajante de pluviales
La bajante de pluviales es el conducto vertical encargado de recoger el agua de lluvia captada por los canalones y sumideros de la cubierta y conducirla hasta la red horizontal de saneamiento en la parte inferior del edificio. Forma parte del sistema de evacuación de aguas regulado por el CTE DB-HS-5, y su correcto dimensionado es esencial para evitar reboses, humedades y filtraciones durante episodios de lluvia intensa.
Es la tubería vertical por la qué baja el agua de lluvia desde el tejado hasta el desagüe general, separada del agua sucia de baños y cocina.
En España se distingue entre bajante de pluviales (agua limpia de lluvia) y bajante de fecales o residuales (agua sucia). En los edificios modernos ambas redes van separadas —sistema separativo— para poder aprovechar o gestionar el agua de lluvia de forma distinta a las aguas residuales.
En un edificio de viviendas de cinco plantas en Valencia, con una cubierta plana de 320 m², el proyectista calculó según el CTE una intensidad pluviométrica de 90 mm/h para la zona. Con esa superficie necesitó cuatro bajantes de PVC de 90 mm de diámetro, cada una evacuando 80 m² de cubierta.
Las bajantes se ubicaron en los patinillos verticales del edificio y conectaron con una arqueta a pie de bajante antes de verter al colector general. El coste del sistema completo de pluviales (canalones, bajantes y colector) fue de 4.200 € para el edificio.
El dimensionado sigue el CTE DB-HS-5: se determina la zona pluviométrica y la intensidad de lluvia, se calcula la superficie de cubierta qué evacúa cada bajante y se elige el diámetro en las tablas normativas. Los materiales habituales son el PVC (el más común), el cobre o el zinc en fachadas vistas de calidad.
Al pie de cada bajante se dispone una arqueta o un manguetón qué amortigua la caída del agua antes de entrar en la red horizontal. En cubiertas planas se instalan sumideros con rebosaderos de seguridad.
Mezclar pluviales y fecales sin autorización: muchos municipios exigen red separativa. Infradimensionar el diámetro: provoca reboses en lluvias intensas. Olvidar el rebosadero de seguridad: si el sumidero se atasca, la cubierta puede inundarse. No prever registros: las bajantes deben poder limpiarse en caso de obstrucción por hojas o suciedad.
La evacuación de aguas pluviales se regula en el CTE DB-HS-5 (Salubridad, Evacuación de aguas), qué define el dimensionado según zona pluviométrica y superficie. Las ordenanzas municipales de saneamiento determinan si el vertido debe ser separativo o unitario. Las instalaciones deben cumplir la norma UNE-EN 12056 de sistemas de desagüe por gravedad.
La de pluviales evacúa agua de lluvia limpia de la cubierta; la de fecales o residuales evacúa el agua sucia de baños, cocinas y aparatos sanitarios. En sistemas separativos van por conductos independientes.
Depende de la superficie de cubierta qué evacúa y de la zona pluviométrica. El CTE DB-HS-5 fija las tablas; diámetros típicos van de 50 a 125 mm en PVC para edificios de vivienda.
Sí, mediante depósitos de recogida para riego o usos qué no requieran agua potable. El sistema separativo facilita este aprovechamiento sin mezclar con aguas residuales.
Por estar infradimensionada para la lluvia de la zona, por obstrucción de canalones o sumideros con hojas y suciedad, o por falta de rebosadero de seguridad en la cubierta.
El PVC es el más económico y habitual en interiores y patinillos. El zinc y el cobre se usan en fachadas vistas por su durabilidad y estética, con un coste muy superior.