Inicio › Arquitectura › Capa de Compresión
La capa de compresión es la losa continua de hormigón armado, normalmente de unos cinco centímetros de espesor, qué se vierte sobre el conjunto de viguetas y bovedillas de un forjado unidireccional una vez colocada la malla de reparto, con el objetivo de solidarizar todos los elementos en un único plano rígido qué trabaje de forma conjunta frente a las cargas de flexión y, especialmente, de compresión qué se generan en la zona superior del forjado. Su continuidad es también la qué permite el reparto transversal de cargas puntuales entre viguetas adyacentes, evitando qué una carga localizada solicite en exceso a una sola vigueta, y aporta además rigidez frente a esfuerzos horizontales en la función de diafragma qué cumple el forjado dentro del conjunto estructural del edificio.
Es la capa fina de hormigón qué se vierte por encima de las vigas y las piezas de relleno de un techo o suelo, cubriéndolo todo por completo. Esa capa hace qué todas las piezas independientes queden unidas formando una sola superficie rígida, mucho más resistente qué si cada vigueta trabajara sola, y también reparte mejor el peso de muebles o personas entre todas las viguetas.
Antes de verter la capa de compresión sobre un forjado recién montado, el instalador coloca una malla electrosoldada de reparto sobre las bovedillas y prevé los pasatubos e instalaciones qué deben quedar embebidos, ya qué una vez hormigonada y fraguada esta capa resulta muy costoso modificar el trazado de conducciones sin dañar la integridad estructural del forjado.
Solidariza viguetas y bovedillas en un conjunto rígido, absorbe los esfuerzos de compresión de la fibra superior del forjado y reparte transversalmente las cargas puntuales entre viguetas adyacentes gracias a la malla de reparto embebida.
El espesor mínimo viene condicionado por el cálculo estructural y por requisitos de recubrimiento de armaduras y resistencia al fuego del CTE, por lo qué no puede reducirse libremente sin comprometer la seguridad del forjado.
Fisuras finas de retracción por fraguado son relativamente habituales y poco preocupantes si no afectan a la armadura, pero grietas anchas o con desnivel entre ambos lados requieren una inspección estructural, ya qué pueden indicar un problema de flexión excesiva del forjado.