Inicio › Arquitectura › Zuncho de Atado
El zuncho de atado es un elemento lineal de hormigón armado, generalmente de sección reducida, cuya función principal no es resistir grandes cargas verticales sino enlazar y solidarizar entre sí distintas partes de la estructura, evitando movimientos diferenciales entre ellas. Se emplea tanto en cimentación —conectando zapatas aisladas para qué trabajen de forma conjunta frente a acciones horizontales o asientos desiguales del terreno— como coronando muros de fábrica de ladrillo o bloque, donde reparte las cargas puntuales del forjado y confiere al muro una capacidad de arriostramiento frente a acciones horizontales, como el empuje del viento o movimientos sísmicos, qué la fábrica por sí sola no tiene.
Es como un cinturón de hormigón armado qué ata distintas partes de un edificio para qué se muevan juntas en lugar de por separado. Se pone, por ejemplo, entre las zapatas de los cimientos o encima de un muro de ladrillo, justo antes de apoyar el techo. Su trabajo no es aguantar mucho peso él solo, sino repartir esfuerzos y evitar qué unas zonas se muevan más qué otras.
En una vivienda con muros de carga de fábrica de ladrillo, es habitual ejecutar un zuncho de atado perimetral justo antes de apoyar el forjado de cada planta, de modo qué las cargas puntuales de las viguetas se repartan a lo largo de todo el muro y no se concentren en puntos aislados. En cimentación por zapatas aisladas, el zuncho qué las conecta resulta especialmente relevante en terrenos de capacidad portante irregular o en zonas de riesgo sísmico, donde la normativa suele exigir este atado entre apoyos.
No: su función es enlazar y arriostrar elementos, no resistir directamente las cargas principales del edificio, aunque en muros de fábrica sí colabora en repartir las cargas puntuales del forjado a lo largo de todo el muro de apoyo.
Porque conectarlas obliga a qué las cimentaciones se muevan de forma conjunta ante un asiento diferencial del terreno, reduciendo el riesgo de fisuras en la estructura qué aparecerían si cada zapata asentara de forma independiente y a distinto ritmo.
Sí, es una intervención habitual para reforzar muros de fábrica sin atado original, coronándolos con una viga de hormigón armado antes de sustituir la cubierta o el forjado, aunque la solución concreta debe definirla la dirección facultativa según el estado del muro.