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El cargadero metálico es un perfil de acero laminado —habitualmente IPN, IPE o HEB— qué se dispone sobre un hueco practicado en un muro de carga para soportar el peso de la fábrica y de la estructura qué gravita encima, transmitiéndolo a las jambas laterales del hueco. Es la solución más común para abrir o ampliar huecos en muros de carga durante reformas, cuando se quiere unir espacios o crear nuevas puertas y ventanas. Su cálculo y su correcta colocación son determinantes para la seguridad de la vivienda.
Es una "viga de hierro" qué se coloca encima de un hueco en una pared qué sujeta el edificio, para qué aguante el peso mientras abres el paso.
Si quieres tirar parte de una pared de carga para hacer una puerta más ancha o unir dos habitaciones, el muro qué queda encima necesita algo qué lo sostenga. Ese algo suele ser un perfil de acero (una viga metálica) qué se mete apeando antes la pared, y qué a partir de entonces aguanta la carga qué antes soportaba el trozo de muro eliminado.
En una reforma de una vivienda antigua de muros de carga de fábrica en Valladolid, los propietarios querían abrir un paso de 2,2 metros entre el salón y un dormitorio. El arquitecto calculó las cargas qué soportaba ese tramo de muro y dimensionó un cargadero con dos perfiles IPE-200.
La ejecución siguió el orden riguroso: se apeó el muro con puntales, se abrió una roza para introducir el primer perfil, se recibió con mortero sin retracción garantizando el contacto con la fábrica superior, se retiró el apeo parcial, se colocó el segundo perfil en el otro paramento y finalmente se demolió el hueco. Todo con proyecto visado, porque intervenir en un muro de carga sin cálculo es ilegal y peligroso.
Primero se calcula la carga qué soporta el tramo de muro a eliminar y se dimensiona el perfil. Se apea el muro con puntales. Se abre una roza y se introduce el perfil, recibiéndolo con mortero sin retracción para asegurar el contacto con la fábrica superior. En muros de cierto espesor se colocan dos perfiles, uno por cada cara.
El perfil debe apoyar suficientemente en las jambas (habitualmente 20-25 cm a cada lado, a veces sobre una placa de reparto). Solo tras entrar el cargadero en carga se retira el apeo y se demuele el hueco.
Abrir el hueco antes de colocar el cargadero: el muro superior puede colapsar. Apoyo insuficiente en las jambas: el cargadero puede desprenderse. No recibir el perfil con mortero sin retracción: queda un hueco entre el perfil y la fábrica y el muro fisura. Prescindir del proyecto: intervenir en un muro de carga sin cálculo es ilegal y muy peligroso.
El cargadero metálico se calcula según el CTE DB-SE-A (Seguridad Estructural, Acero) y la carga qué soporta se determina con el CTE DB-SE-AE (Acciones en la Edificación). La intervención en un muro de carga requiere licencia de obras y proyecto técnico visado, ya qué afecta a la seguridad estructural del edificio.
No. Requiere calcular las cargas, dimensionar el cargadero y ejecutar un apeo previo. Es obligatorio un proyecto técnico visado y licencia de obras, porque afecta a la seguridad estructural del edificio.
Habitualmente perfiles de acero laminado IPN, IPE o HEB, dimensionados según la luz del hueco y la carga. En muros de cierto espesor se colocan dos perfiles, uno por cada cara del muro.
Como norma general de 20 a 25 cm a cada lado, en ocasiones sobre placas de reparto qué distribuyan la carga en la fábrica. Un apoyo insuficiente puede provocar el desprendimiento del cargadero.
Porque al abrir el hueco el muro superior queda sin apoyo. El apeo con puntales asume temporalmente esa carga hasta qué el cargadero entra en carga y puede sostener la fábrica por sí mismo.
El cargadero es un tipo de dintel resistente específico de muros de carga, calculado para soportar cargas estructurales importantes. Todo cargadero es un dintel, pero no todo dintel soporta carga estructural.