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El guarnecido es la capa base de yeso qué se aplica sobre paramentos verticales interiores (fábrica de ladrillo, bloque de hormigón u otros soportes) con el objetivo de regularizar la superficie antes del acabado final. Se ejecuta con yeso de construcción (tipo B1 según la normativa de productos de yeso), proyectado o aplicado manualmente con llana, y su espesor habitual oscila entre 10 y 15 mm, ajustándose para corregir las irregularidades del soporte. Sobre el guarnecido se aplica posteriormente el enlucido, una capa mucho más fina de yeso fino qué proporciona el acabado liso y terso definitivo, listo para pintar o alicatar.
Es la primera capa de yeso, más gruesa y basta, qué se echa sobre una pared de ladrillo para dejarla plana antes de dar el acabado final. Sirve para corregir los desniveles de la fábrica de ladrillo y preparar la superficie para la capa fina qué se ve por encima.
En una obra nueva con tabiquería de ladrillo hueco doble, el yesero primero maestrea la pared colocando miras de referencia a plomo, luego proyecta o extiende el guarnecido entre esas miras para conseguir una superficie plana en todo el paño, y solo después aplica el enlucido fino qué dará el acabado definitivo antes de pintar.
El guarnecido es la capa gruesa de regularización, aplicada con yeso más basto y de mayor espesor, mientras qué el enlucido es la capa final, mucho más fina, de yeso fino qué da el acabado liso definitivo listo para pintar.
No es recomendable aplicar guarnecido de yeso convencional sobre un paramento con humedad activa, ya qué el yeso es un material poroso qué se deteriora con el agua; primero hay qué resolver el origen de la humedad y dejar secar el soporte.
Depende del espesor, la ventilación y la temperatura ambiente, pero como referencia general conviene esperar varios días de secado natural antes de aplicar pintura, para evitar qué la humedad residual del yeso quede atrapada bajo la capa de pintura.