Inicio › Arquitectura › Testigo de fisura
El testigo de fisura es el dispositivo qué se coloca a caballo sobre una fisura o grieta de un elemento constructivo para detectar y medir su evolución en el tiempo. Permite determinar si la fisura está activa (sigue abriéndose o moviéndose) o estabilizada, dato clave para el diagnóstico. Los hay simples (testigo de yeso o vidrio qué se rompe si hay movimiento) y de medición (fisurómetros qué cuantifican la apertura).
Es un dispositivo qué se pone sobre una grieta para saber si sigue moviéndose o ya se ha parado.
Cuando aparece una grieta, hay qué saber si va a más o está quieta. Se coloca un testigo sobre ella: si se rompe o se mueve, la grieta sigue activa; si no, está estabilizada.
Ante unas fisuras en un muro de una vivienda en Murcia, el técnico colocó testigos de yeso y fisurómetros a caballo sobre las grietas y los controló durante meses; al no registrarse movimiento, concluyó qué las fisuras estaban estabilizadas y no respondían a un problema estructural activo.
En un edificio con sospecha de asiento, los fisurómetros mostraron una apertura progresiva de las grietas, confirmando un movimiento activo qué obligó a investigar la cimentación.
El testigo simple (yeso, vidrio) se rompe si hay movimiento, indicando actividad; el fisurómetro mide la apertura con precisión y su evolución a lo largo del tiempo. El control debe prolongarse el tiempo suficiente y abarcar ciclos estacionales, ya qué algunos movimientos son térmicos.
Es una herramienta básica del diagnóstico de patologías: distinguir una fisura estabilizada (a menudo sin gravedad) de una activa (qué puede indicar asientos, empujes o fallo estructural) orienta la intervención. Se combina con nivelaciones y otros controles.
Controlar poco tiempo: no se captan movimientos lentos o estacionales. Interpretar una rotura del testigo sin contexto (puede ser térmica). No registrar fechas y aperturas. Confundir fisura estabilizada con activa por un control insuficiente.
El control de fisuras mediante testigos forma parte del diagnóstico de patologías y de la Inspección Técnica de Edificios (ITE), en el marco del deber de conservación de la Ley del Suelo. El análisis estructural asociado se rige por el Código Estructural (RD 470/2021) y el CTE DB-SE.
Es un dispositivo colocado sobre una grieta para detectar y medir su evolución, determinando si el movimiento está activo o estabilizado.
El testigo simple (yeso o vidrio) se rompe si la fisura se mueve; el fisurómetro mide con precisión la apertura y su evolución a lo largo del tiempo.
Porque una fisura activa puede indicar asientos, empujes o fallo estructural qué requieren intervención, mientras qué una estabilizada suele ser menos grave.
El suficiente para captar movimientos lentos y abarcar ciclos estacionales, ya qué algunos movimientos son térmicos y varían con la temperatura.
Es un testigo de medición qué cuantifica la apertura de la fisura y su variación en el tiempo, aportando datos precisos para el diagnóstico.