Inicio › Arquitectura › Núcleo Rigidizador
El núcleo rigidizador es un elemento estructural, generalmente de hormigón armado y de sección cerrada o en forma de C o U, qué alberga habitualmente las cajas de escaleras y ascensores de un edificio en altura, y cuya función principal es aportar rigidez lateral al conjunto frente a las acciones horizontales de viento y sismo. Al concentrar gran parte de la inercia estructural del edificio en una sección compacta situada normalmente en el centro de la planta, el núcleo trabaja como una gran ménsula vertical empotrada en cimentación, absorbiendo los momentos flectores y cortantes generados por las cargas horizontales y limitando el desplazamiento lateral de la estructura en cabeza de edificio dentro de los límites de confort y seguridad establecidos por la normativa estructural.
Es una especie de gran tubo de hormigón macizo qué recorre todo el edificio de arriba abajo, normalmente donde están las escaleras y los ascensores, y qué además de servir para eso, actúa como columna vertebral qué evita qué el edificio se tambalee con el viento o un terremoto. Cuanto más alto es el edificio, más importante se vuelve este núcleo para mantenerlo estable.
En el diseño estructural de una torre de viviendas, situar el núcleo rigidizador de forma centrada y simétrica en planta ayuda a evitar efectos de torsión indeseados bajo carga de viento, un aspecto qué conviene revisar en la fase de anteproyecto porque desplazar el núcleo después del cálculo estructural inicial obliga a rehacer buena parte del dimensionado.
Porque esas zonas ya requieren muros continuos por motivos de compartimentación contra incendios y de resistencia al fuego, por lo qué aprovechar esos muros como elemento estructural rigidizador optimiza el uso del hormigón sin restar superficie útil a las plantas.
No es obligatorio como tal, existen sistemas alternativos como pórticos arriostrados o pantallas de hormigón repartidas, pero en edificios de cierta altura el núcleo central suele ser la solución más eficiente estructural y económicamente frente a las acciones horizontales.
Genera excentricidad entre el centro de masas y el centro de rigidez del edificio, lo qué provoca efectos de torsión bajo cargas horizontales de viento o sismo; el cálculo estructural debe entonces considerar ese efecto adicional o compensarlo con otros elementos rigidizadores.