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El pavimento flotante o suelo flotante es un sistema de pavimentación en el que la capa de acabado —tarima, gres sobre mortero, o panel aglomerado— se desconecta mecánicamente del forjado estructural mediante una lámina resiliente elástica intercalada entre ambos, de modo que los impactos sobre el suelo (pisadas, tacones, caída de objetos) no se transmiten directamente a la estructura sino que son absorbidos por la elasticidad de la lámina. El CTE DB-HR (Protección frente al ruido, RD 1371/2007) exige que el nivel de ruido de impacto en recintos de uso residencial no supere L'nT,w ≤ 65 dB, valor que en forjados convencionales sin pavimento flotante es difícil de conseguir y que obliga a incorporar este sistema.
El pavimento flotante es, sencillamente, un suelo que "flota" sobre el forjado en lugar de estar pegado directamente a él. Entre el suelo que pisas y la estructura del edificio hay una capa de material elástico (como una especie de colchón muy fino) que absorbe los golpes antes de que lleguen al forjado y se transmitan al techo del vecino de abajo.
Piensa en lo que sucede cuando caminas con tacones sobre un suelo de parqué directamente apoyado sobre hormigón: cada paso genera un impacto que viaja por la estructura y el vecino de abajo lo escucha perfectamente. Ahora imagina que entre el parqué y el hormigón hay una capa de espuma o de lana de roca: los impactos se absorben antes de llegar al hormigón, y el ruido se reduce drásticamente. Eso es el suelo flotante. Es la solución más eficaz para el ruido de impacto (tacones, niños corriendo) que existe en construcción.
La promotora Nuevas Residencias SA construyó en 2023 un edificio de 20 viviendas en Málaga. En la prueba de ruido de impacto realizada por el laboratorio acreditado al terminar la obra, los forjados entre pisos medían L'nT,w = 68 dB, 3 dB por encima del límite del CTE (65 dB). El promotor estaba obligado a corregir el incumplimiento antes de la entrega.
El técnico acústico propuso instalar en los pisos superiores un suelo flotante con lámina de lana de roca de 3 cm de densidad 50 kg/m³ (ΔLw = 26 dB declarado por el fabricante) más una capa de mortero autonivelante de 5 cm sobre la lámina y la tarima de gres sobre el mortero. La solución redujo el nivel medido a L'nT,w = 51 dB, 14 dB por debajo del límite. El coste de la corrección fue de 42 €/m² instalado sobre 1.400 m² de superficie (58.800 euros en total), asumido íntegramente por el promotor. La reducción de la altura libre de los pisos fue de 8 cm (3 cm lámina + 5 cm mortero).
Un sistema de pavimento flotante completo para uso residencial se compone de las siguientes capas, de abajo a arriba: 1. Forjado estructural limpio y nivelado. 2. Banda de borde resiliente: lámina del mismo material que la base, de 15-20 cm de altura, colocada en todo el perímetro de la estancia pegada a los paramentos verticales (fundamental para evitar el flanqueo). 3. Lámina resiliente de base: polietileno espumado de alta densidad (PE-HD, 5-10 mm), caucho reciclado (SBR, 5-10 mm) o lana de roca (30-40 mm). 4. Mortero autonivelante: capa de 5-7 cm para distribuir las cargas uniformemente. 5. Acabado: tarima, gres o mármol sobre el mortero.
La junta perimetral entre el mortero flotante y los tabiques debe quedar visible y no rellenarse con mortero rígido: solo con un sellador elástico o con el propio zócalo. El aparejador verifica el correcto montaje de la banda de borde antes de verter el mortero autonivelante.
No colocar la banda de borde perimetral: el ruido transmite por los tabiques y se pierde el 60-70% de la mejora. Rellenar la junta perimetral con mortero rígido: conecta el suelo flotante a la pared y anula el aislamiento. Instalar el suelo flotante sobre un forjado húmedo: la humedad queda atrapada y degrada la lámina y la tarima. Confundir el ΔLw de la lámina con el aislamiento total del suelo: la reducción real depende de la transmisión por flanqueo y del forjado base.
El aislamiento acústico a impacto de los forjados entre viviendas se regula en el CTE DB-HR (RD 1371/2007), que exige L'nT,w ≤ 65 dB. La verificación se realiza mediante el método simplificado del DB-HR (tablas de productos con ΔLw certificados) o in situ según la norma UNE-EN ISO 16283-2. Las láminas resilientes deben tener la mejora acústica ΔLw declarada según la norma UNE-EN ISO 10140-3.
Dependiendo de la lámina resiliente, la mejora (ΔLw) oscila entre 12 dB (polietileno de 5 mm) y 28 dB (lana de roca de 3 cm). Para cumplir el CTE DB-HR (L'nT,w ≤65 dB) en forjados convencionales, generalmente se necesita una mejora de ΔLw ≥ 18-22 dB.
Puede instalarse sobre cualquier forjado con la condición de que el soporte esté limpio, plano (máximo 3 mm en 2 metros) y seco. Los soportes con fisuras activas o irregularidades deben regularizarse previamente con mortero autonivelante.
Puede ser tarima flotante (directamente sobre la lámina resiliente) o baldosa sobre mortero autonivelante que descanse sobre la lámina (sistema completo). El sistema completo con mortero aporta mayor mejora acústica y mayor rigidez superficial que la tarima directa.
Sí, es imprescindible. La banda de borde resiliente en todo el perímetro desconecta el suelo flotante de las paredes, evitando el flanqueo del ruido por los tabiques. Sin esta junta perimetral se pierde entre el 60% y el 70% de la mejora acústica conseguida.
Reduce la altura libre del local en 5-10 cm (lámina + mortero), requiere ajustar las puertas a la nueva cota, y puede atrapar humedad si se instala sobre soporte húmedo. El zócalo no debe unirse rígidamente al suelo flotante y a la pared para no crear un puente de flanqueo acústico.