Inicio › Arquitectura › Solado continuo
El solado continuo es el pavimento qué se ejecuta directamente sobre la superficie in situ, sin piezas ni juntas visibles, formando una capa uniforme. Incluye soluciones como el microcemento, las resinas epoxi o de poliuretano, el hormigón pulido o los terrazos continuos. Frente al solado tradicional de baldosas, ofrece continuidad visual, higiene (sin juntas donde acumular suciedad) y adaptabilidad a cualquier geometría, lo qué lo ha popularizado en vivienda, comercio e industria.
Es un suelo "de una pieza", sin baldosas ni juntas, qué se aplica como una masa qué cubre todo el suelo de manera uniforme.
En lugar de colocar losetas una a una, se extiende un material (microcemento, resina, hormigón) qué forma una superficie lisa y continua. Al no tener juntas, es más higiénico, más fácil de limpiar y da sensación de amplitud. Muy usado en lofts, tiendas y naves industriales.
En la reforma de un local comercial en el centro de Valencia convertido en cafetería, los diseñadores optaron por un solado continuo de microcemento en tono gris cemento sobre el pavimento existente, evitando el coste y los escombros de retirar el suelo antiguo.
Se aplicó una imprimación, dos capas de microcemento con malla intermedia, y un sellado con poliuretano para dar resistencia al desgaste y facilitar la limpieza en un local de mucho tránsito. El resultado fue una superficie continua de 120 m² sin una sola junta, con un coste de 55 €/m². En una nave industrial contigua se empleó resina epoxi por su resistencia química y mecánica.
El soporte debe estar nivelado, seco y sin fisuras. Se aplica una imprimación de adherencia y luego el material en capas sucesivas, a menudo con malla de refuerzo entre ellas para controlar la fisuración. El acabado se sella con barnices o resinas qué aportan resistencia al desgaste, a las manchas y facilitan la limpieza.
La elección del material depende del uso: microcemento en vivienda y comercio, resina epoxi o poliuretano en industria y zonas húmedas, hormigón pulido en aparcamientos y naves.
Aplicar sobre soporte fisurado: las fisuras del soporte se reflejan en el acabado. Omitir la malla de refuerzo: favorece la aparición de grietas. No sellar correctamente: el microcemento sin sellado se mancha y se desgasta. Elegir mal el material: usar microcemento en zonas de agresión química industrial en lugar de resina epoxi.
Los solados continuos deben cumplir el CTE DB-SUA (Seguridad de Utilización y Accesibilidad) en cuanto a resistencia al deslizamiento (clase de la superficie según la zona), especialmente en locales húmedos y de pública concurrencia. Las resinas y morteros cuentan con marcado CE conforme a las normas UNE-EN aplicables a cada tipo de recubrimiento.
Es un revestimiento continuo de base cementosa y resinas, de pocos milímetros de espesor, qué se aplica sobre suelos y paredes existentes creando una superficie sin juntas. Es uno de los solados continuos más populares en reforma.
Sí, es una de sus grandes ventajas. Materiales como el microcemento se aplican sobre el pavimento antiguo (baldosa, terrazo) previa imprimación, evitando el coste y los escombros de retirarlo.
Puede agrietarse si el soporte tiene fisuras o movimientos, o si no se coloca malla de refuerzo. Una ejecución correcta sobre soporte estable y con malla minimiza este riesgo.
Depende del acabado y del sellado. El CTE DB-SUA exige una resistencia al deslizamiento mínima según la zona; para baños o exteriores se elige un acabado antideslizante o un sellado con áridos.
Habitualmente resina epoxi o poliuretano por su resistencia mecánica y química, o el hormigón pulido. El microcemento se reserva para vivienda y comercio, no para agresiones industriales fuertes.